El Gordo de Fin de año se repartirá entre 21 familias que decidieron comprar el 06866 a la Agencia Oficial N° 1, ubicada en la calle Mercedes 1448. Uno de los ganadores es un jubilado que hace casi cuatro décadas le era fiel al número ganador. Esta vez fue la suya y la de 20 familias más.
"La tenía clarísima", dijo a EL PAÍS digital Gustavo Mesa, dueño de la agencia. "El hombre me dijo que se iba a hacer millonario. Y así fue", explicó.
La fama para los dueños de la Agencia N° 1 comenzó anoche cuando, a través de las insistentes llamadas de felicitaciones y los mensajes de textos se enteraron que fueron los afortunados vendedores del millonario pozo. Marina Villarreal (esposa de Mesa) y su marido siguen hoy recibiendo felicitaciones de sus clientes y amigos.
"Somos los más famosos en estos días", dijo entre risas Villarreal a EL PAÍS digital. Explicó que la sensación de haber vendido el número ganador es algo que se debe vivir ya que no es posible explicarlo con palabras.
"Hoy temprano venimos a abrir y ya había gente esperándonos. Muchos de los ganadores han llamado", dijo la mujer que no podía ocultar la euforia que todavía le causa lo ocurrido anoche, cinco minutos luego de haber comenzado el sorteo.
CÁBALA. Quienes afirmen que la insistencia no es buena, deberán dejar de lado su postura ante la suerte que tuvo uno de los felices ganadores del premio. Un hombre mayor, aparentemente jubilado, venía comprando el mismo número por casi cuatro décadas.
Este señor se llevó 9 de las 10 participaciones disponibles. La pregunta lógica es por qué no se llevó la última participación. Villarreal explicó que fue un error de la administración que llevó a dejar ese billete para atrás.
Mesa contó con más detalles la historia que involucró a la persona a quien le viene vendiendo el mismo número hace 20 años, pero asegura que su cliente lo compra desde hace otras dos décadas más. "Antes la Lotería era en vigésimos, luego pasaron a ser décimos, hasta que en los últimos años pasaron a ser quintos", explicó el titular del negocio.
En los últimos años se cambió a quintos, a excepción de fin de año donde son nuevamente décimos. La locura de estas fechas llevó a que durante el reparto a la persona se le adjudicaran solo la mitad del entero que había comprado con el número ganador.
"Los restantes cinco números quedaron para un colectivo. Fue un error", reconoció Mesa. Cuando el hombre llegó a pagar el entero, entregó los $5.000 correspondientes y se llevó la mitad de la lista. Al llegar a su casa se percató del error y llamó para corregirlo.
"Gustavo, me dijo, yo te di para un entero y me llevé media tira", recordó Mesa. Inmediatamente le preguntó el encargado de la agencia y al darse cuenta que las restantes participaciones estaban a la venta las quitó, pero una de ellas ya había sido comercializada.
"Lo llamé y le dije que le había conseguido cuatro números más. Uno estaba vendido debido a la confusión". El hombre no expresó preocupación o malestar alguno y dijo que al siguiente día pasaría a buscar.
"Así fue. Llegó, le di los cuatro números y le entregué los $500 a su favor. Me dijo que no me preocupara porque el otro número iba a ayudar a otras personas", finalizó Mesa.
ERROR. Ayer, desde la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, se informó que el billete se había vendido en un Abitab de la calle Uruguay.
Le equivocación, según informaron los dueños de ambos locales, radicó en una desactualización de la base de datos ya que quien ahora posee el salón de Mercedes fue dueño del otro local céntrico hace muchos años atrás.
Julio Macedo, dueño de la agencia ubicada en Uruguay 1032, dijo a EL PAÍS digital que de todas formas están recibiendo felicitaciones de varias personas. Más allá que deben hacer la aclaración, Macedo no se molesta ya que con humor dice que nunca viene mal un "poco de publicidad".
De todas formas, los felices ganadores no se enteraron de estas irregularidades y lo más importante para ellos es poder comenzar el 2010 con una fuerte suma de dinero en sus bolsillos.