Hugo García Robles
A pesar que son los climas del otoño y del invierno los más propicios para el teatro y la música, vale decir, las artes que se cumplen en espacios cerrados, y, a la vez, equipados para los fines a desarrollar. Por supuesto que no siempre es así y en el mundo se ofrecen espectáculos que tienen como marco estadios, parques y otros espacios bajo cielo abierto. Por ello, es una buena nueva que la Fundación Mozarteum del Uruguay mantenga para esta temporada sus clásicos Conciertos de Verano. Los jardines del Hotel L`Auberge configuran un marco ecológico que tiene la ventaja adicional de permitir el placer del té.
El viernes 8 se inicia la temporada en los jardines citados con obras de cámara de Mozart, el Divertimento IK 229, seguido de dos cuartetos, el llamado Disonante IK 465 y el que incluye al piano IK 478. El clavecinista canadiense Luc Beauséjour interpreta las Variaciones Goldberg de Juan Sebastián Bach, aunque esta vez será en la Catedral de Maldonado, el día viernes 22 a las 21.30 horas. Al día siguiente se reitera en Colonia del Sacramento y el 24 en Montevideo. Los jardines de L`Auberge amparan la gala lírica del día 5 de febrero a las 21:30 horas, aunque faltan intérpretes y programa, desde ya se descuenta una selección de arias y fragmentos del mundo de la ópera.
Finalmente el ciclo se cerraría con el pianista Sergio Elena que interpretará cuatro de las grandes sonatas de Beethoven, el 15 de febrero, siempre a las 21:30, en L`Auberge.
Nuestro país, que posee un perfil turístico muy importante, a pesar de algunos signos favorables, no ha logrado complementar las bellezas naturales con propuestas culturales acordes con la función turística. En el mundo no sucede así. España no se resigna a sus atractivos naturales, los enriquece con música, danza, ciclos de cine, teatro y demás. Esta verdad torna aún más valioso el ciclo del Mozarteum.