El lunes por la tarde el gerente de marketing de Nike, Mario Guimaraes, recibió una llamada telefónica urgente: Shakira necesitaba dos colchonetas para hacer yoga y había que conseguirlas. Las consiguieron y se las llevaron a su casa.
La cantante colombiana, instalada en su chacra de José Ignacio, necesitaba relajarse un poco antes de afrontar los dos compromisos que tenía por delante, ya que anoche organizó una fiesta privada en su casa y esta noche será anfitriona de una segunda reunión. Al parecer, el pedido de duplicar los servicios de seguridad no fue para estar más aislada, sino porque realizaría dos fiestas consecutivas, en lugar de una, como tenía previsto. La de anoche fue un poco más exclusiva, entre amigos íntimos y sin mucho alboroto, pero fuentes cercanas a la estrella aseguraron que esta noche sí tirará la casa por la ventana.