El tema caliente

El real problema que sufre nuestro planeta no es precisamente el calentamiento global, sino el cada vez más apabullante crecimiento de la población mundial. Una de cuyas consecuencias desemboca en el calentamiento o el enfriamiento global, aparejado con la degradación y la polución que genera la humanidad, sus costumbres y sus crecientes necesidades.

Según las estadísticas del "World Almanaque" si la población del mundo tenía en el primer siglo de la era cristiana unos 300 millones de habitantes, cantidad que fue creciendo lentamente hasta llegar a 1.500 millones, a lo largo de unos 15 siglos, luego de haber sufrido una contracción, consecuencia de la fiebre bubónica que se desató entonces. En el año 1800 llegamos a unos 2.000 millones; en 1974 éramos unos 4.000.000.000; en 1999 trepó a 6.000.000.000. Ahora nos acercamos a los 7.000 millones, gracias a las vacunas, los antibióticos y los esfuerzos humanitarios para salvar vidas y reducir la pobreza global.

El desafío es entonces, controlar el aumento de la población, de la pobreza y la ignorancia, que todavía golpean al mundo. Las emisiones de gases, que sin duda han crecido a consecuencia de la explosión demográfica, deben ser con todo menores que los efectos de las erupciones volcánicas que de tanto en tanto azotan a nuestro planeta.

Sin remontarse a épocas del terror del Vesubio y a lo que quedó -por ejemplo- de Pompeya, en tiempos modernos hubo erupciones mayores como la de Laki (Islandia), Tambora y unos 100 años después en Krakatoa (ambas en Indonesia) amén de varias otras menores. Obviamente, sobre éstas catástrofes poco se puede hacer, pero no hay que olvidar su participación en la ecuación central, ya que cuando se repita una emergencia similar los objetivos de Kyoto parecerán más que modestos.

El único país que lanzó un plan realmente serio para combatir el verdadero problema que sufre nuestro planeta, la superpoblación, ha sido China, con la dura política de un niño por familia, si bien ha traído otros problemas como el presente desbalance entre hombres y mujeres.

La India también hizo sus esfuerzos disminuir la natalidad durante la época de Indhira Gandhi pero su densidad demográfica sólo creció algo más lentamente. Los países desarrollados son los que han estabilizado su crecimiento poblacional, pero se encuentran amenazados, en Europa especialmente, por las oleadas de emigrantes de África, Asia, y en menor escala de Latinoamérica. Los más pobres, los más audaces o desesperados, buscan también mejores horizontes en Estados Unidos, Canadá y Australia.

El tema en discusión actualmente en la cumbre de Copenhague, pretende ser de carácter científico, pero en el fondo es muchísimo más amplio: es un tema político, cultural y religioso.

No hay que olvidar que el planeta Tierra ha tenido épocas heladas y más que cálidas. Se han encontrado fósiles de plantas como las palmeras, en Antártida. La última edad glaciar empezó hace 80.000 años y llegó a su máximo hace sólo 20.000 años extinguiéndose en los años 6.000 a.C. Durante ese periodo, una enorme masa de hielo cubría toda Canadá y el Norte de los Estados Unidos, hasta bien por debajo de los grandes lagos. Los niveles de los mares eran 100 metros menos profundos que actualmente. Se hubiera podido caminar de Inglaterra a Francia.

Astrónomos modernos han podido observar, dos mínimos importantes de radiación solar, en el año 1500 y entre 1675 y 1715 otros mínimos.

Entonces, hay que concentrarse en las cosas en que se pueda influir, como la natalidad, y a no esconder e-mails que no concuerden con las visiones catastróficas o las posturas ideológicas de algunos, aún cuando esté claro que una y otra realidad, están íntimamente ligadas.

El enorme crecimiento demográfico que vive el planeta hoy, con sus consiguientes requerimientos y el calentamiento global.

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