RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
Cien años después de que el Partido Nacional entregara una plaqueta agradeciendo a las autoridades del hospital público de Livramento Santa Casa por haber atendido a los heridos de la batalla de Masoller, Uruguay tiene la oportunidad de "agradecer" aquel gesto solidario recibiendo a gestantes brasileñas que vienen a dar a luz a Rivera.
El hospital Santa Casa de Misericordia, ASSE y la Secretaría de Salud de Livramento firmaron las bases de un acuerdo que permite garantizar la atención a gestantes norteñas que no puedan ser trasladadas a los municipios de Bagé o Rosario do Sul.
Tras ser dadas de alta las mujeres y sus hijos retornarán a Livramento donde serán monitoreadas por especialistas norteños.
La crisis brasileña aumentó "artificialmente" en cincuenta el número de nacimientos en Uruguay, lo que va a incidir en la tasa de natalidad, tanto departamental como nacional.
Mercedes Burastero, directora del Hospital de Rivera explicó que atenderán "cesáreas, y aquellos partos urgentes, donde no hay tiempo material para que la paciente sea trasladada cien o más kilómetros".
"Las ciudadanas brasileñas que vienen a dar a luz en nuestro hospital son controladas en una policlínica brasileña, y el médico determina si son derivadas a Rivera, o en su defecto a la ciudad de Rosario do Sul, a cien kilómetros de distancia", sostuvo.
Cuando los progenitores lo estimen pertinente, se presentarán en el consulado de Brasil y legalizarán la situación del recién nacido, quien pasará a tener dos ciudadanías.
ANTECEDENTES. En noviembre de 2006 el hospital de Rivera se convirtió en el centro de atención de parturientas de bajos recursos, muchas de ellas provenientes de asentamientos de "Sem Terra".
Vania y Cibele fueron las dos primeras que dieron a luz a sus hijos en territorio uruguayo. Esto las convirtió en madres de ciudadanos extranjeros, sin que lo hubieran imaginado y mucho menos, pretendido.
Estas mujeres, residían en el asentamiento "Fidel Castro", ubicado en la zona conocida como "Faxina", un paraje rural ubicado a 50 kilómetros de la línea divisoria en "la frontera de la paz".
En aquella ocasión fueron 33 los nacimientos, ahora van 50 y se prevén que continúen mientras dure la crisis sanitaria.