Debate por identidad se reduce a la religión

La intervención de Sarkozy generó polémica en Francia

París | La irrupción del presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, en el debate sobre la identidad nacional ha producido un brutal efecto inmediato y determinante: la reducción de la gran discusión a una polémica sobre el papel del islam y de los musulmanes en Francia.

Era algo que se intuyó tras la votación Suiza sobre los minaretes de las mezquitas, que en Francia tuvo un gran eco que no cesaba de multiplicarse. Pero el escrito de Sarkozy, con alusiones explícitas a los "compatriotas musulmanes", lo ha remachado en una columna que publicó en Le Monde.

Así, el debate que comenzó con la pregunta ¿en qué consiste ser francés? se ha convertido ya en otro más concreto y, según muchos, más resbaladizo: en qué consiste ser musulmán ahora en territorio francés bajo las leyes laicas de la República francesa.

El escrito de Sarkozy, que tuvo esta semana una repercusión mediática enorme, daba alguna pista: "Cristiano, judío o musulmán, hombre de fe, cualquiera que sea, todos deben evitar la ostentación y la provocación (…) y practicar su culto con humilde discreción".

En principio, la mayoría de los principales representantes del culto musulmán en Francia acogieron la tribuna con satisfacción. "El presidente Sarkozy ha querido reconducir las cosas y evitar los desvaríos después de algunas reacciones tras el voto de los suizos prohibiendo los minaretes", aseguró Mohamed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán.

Pero no todos lo acogieron de modo positivo. A algunos musulmanes franceses les molestó que en varias partes del escrito el presidente opusiera los derechos y los deberes "de los que llegan" y "de los que acogen". El País de Madrid

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