El Ministerio de Vivienda y el de Economía y Finanzas presentaron los resultados del Estudio Nacional de Economía del Cambio Climático en Uruguay, una iniciativa regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El estudio, coordinado por el economista Pedro Barrenechea y dirigido por un panel asesor integrado por Alvaro Inchauspe, del Ministerio de Economía y Finanzas, y Luis Santos, del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento y Medio Ambiente, pretendió cuantificar los impactos económicos directos e indirectos que genera el cambio climático sobre los recursos costeros, sector agropecuario, energía, biodiversidad, recursos hídricos y desechos, y en general sobre la economía nacional en su conjunto.
"Este trabajo posee la relevancia de ser la primera aproximación a una cuantificación del impacto económico que podría tener en Uruguay el cambio climático", señaló Barrenechea.
Del mismo modo, indicó que los resultados del informe constituyen un insumo fundamental para estudiar la implementación de políticas de Estado tendientes a mitigar y a adaptarse a los efectos que se producirán ante los nuevos escenarios climáticos.
Por su parte, el embajador del Reino Unido, Patrick Mullee, sostuvo que "determinar los costos de la inacción frente al cambio climático será importante para Uruguay como fue el Informe Stern en el Reino Unido en 2007", que cuantificó los efectos sobre la economía mundial que producirá el calentamiento global.
A partir de los resultados de cada sector, la inclusión del cálculo de los efectos indirectos de estos cambios sobre la economía nacional, el estudio concluyó que los impactos económicos del cambio climático en Uruguay provocan un costo acumulado importante para la economía nacional del orden del 10% del PBI del año 2008 para el período 2006-2050, como promedio de los escenarios utilizados y a una tasa de descuento del 4% anual para considerar la incertidumbre asociada a estos cálculos, destacándose que el sector agropecuario arrojaría beneficios en el período, que serían contrarrestados principalmente por el efecto negativo provocado por los eventos extremos, la afectación a la biodiversidad y la energía.
En relación al período hasta el año 2100, los impactos negativos se incrementarían por un menor beneficio del sector agropecuario y el mayor efecto del cambio climático sobre los eventos extremos, la energía y la biodiversidad y en menor medida el resto de los sectores analizados.
Con estas informaciones, el estudio propone medidas sectoriales de adaptación al cambio climático, las cuales tienen costos bastante inferiores a los impactos negativos calculados previamente.
Por otra parte, con respecto a la mitigación al cambio climático, se define un escenario de base o de referencia tanto global como sectorial, donde se utiliza el escenario socioeconómico dinámico intermedio, para luego construir otro incluyendo medidas de mitigación al cambio climático previamente seleccionadas. Luego las diferencias entre ambos para cada sector considerado se costean y actualizan a las tasas de descuento definidas.
Este cálculo permite estimar una reducción del 29% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en Uruguay, tomando en cuenta las diversas medidas de mitigación para cada sector, con un costo acumulado de medidas que se ubicaría en el orden del 9% del PBI actual al año 2050 y casi 13% del PBI al año 2100, a una tasa de descuento del 4% anual.