GUILLERMO ZAPIOLA
Una evocación de la participación yugoslava en el primer Campeonato Mundial de Fútbol celebrado en Uruguay en 1930 es lo que propone el megaproyecto "Montevideo, Bog te video", actualmente en proceso y que se estrenará en el 2010.
El entrenador croata Miroslav (Ciro) Blazevic, seleccionador del equipo nacional de Bosnia de fútbol, interpreta a su antecesor de 1930 Ante Pandekovic en la película en dos partes (la segunda se titula Cuando el fútbol era joven) que ha comenzado a rodarse en Belgrado sobre el tema. Pero esa es apenas una de las caras de un proyecto múltiple que incluye también un libro, una monográfica, una serie de televisión (de 12 a 15 episodios de una hora), un documental y una exposición con materiales muy diversos.
El proyecto Montevideo, Bog te video (algo así como Montevideo, Dios te bendiga) es la forma serbia de recordar los ochenta años del primer campeonato mundial, en el que la selección yugoslava tuvo el mejor desempeño de su historia (tras ser derrotados por Uruguay podrían haber disputado el tercer puesto, aunque no se presentaron como protesta por lo que consideraron un arbitraje sesgado en favor de, obviamente, el dueño de casa), y de alentar al equipo local en su participación en el Mundial de Sudáfrica en junio próximo.
El rodaje del film y, casi inmediatamente, de la teleserie, inspirados en el libro del mismo título del periodista deportivo Vladimir Stankovic, constituyen los primeros movimientos de un empeño más amplio. Para apreciar el conjunto conviene atender el complicado entorno histórico de la época.
En 1929, el rey Alejandro I disolvió el Parlamento y asumió el poder absoluto en el hasta entonces llamado Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (creado tras la disolución del Imperio Austrohúngaro al fin de la Primera Guerra Mundial), transformándolo en el Reino de Yugoslavia, con claro predominio serbio. A nivel deportivo, esas tensiones nacionalistas y étnicas derivaron en el traslado de la sede de la Asociación Nacional de Fútbol desde la ciudad de Zagreb a la capital, Belgrado. Ello condujo a que los croatas resolvieran boicotear la selección para el campeonato mundial, que terminó integrada casi exclusivamente por jugadores serbios. Incidentalmente, no fue el único boicot generado por la disputa del campeonato en Uruguay: varios países europeos que aspiraron a convertirse en sede del Mundial también se negaron a participar, y solamente Francia, Bélgica, Rumania y Yugoslavia acudieron a la cita.
El entrenador Blazevic se declara muy complacido por su participación en la película, y ha dicho que respondió a la llamada de los productores porque "se trata de un gran proyecto cinematográfico que no es sólo artístico sino que tiene una importancia histórica y política". El proyecto parece de todos modos "muy serbio" (basta leer la página web oficial, que permanentemente exalta "los valores de la Gran Serbia" y cuestiona acerbamente a los croatas).
El paso siguiente de los impulsores de todo el esfuerzo será el rodaje del documental, que reunirá un vasto material de archivo con los partidos y otras imágenes de época, entrecruzándolo con entrevistas en tiempo presente a periodistas deportivos, historiadores y otros especialistas. Y eso no es todo. La monografía y la exposición de otros materiales vendrán después: los responsables están trabajando en ello. Los uruguayos deberíamos estar interesados en esa historia que también nos concierne.