Dos delincuentes protagonizaron ayer un violento asalto a una inmobilaria del Cordón donde hirieron a un cliente y se llevaron una elevada suma de dinero en dólares.
Ocurrió a media mañana en una inmobiliaria de Rivera y Miguel del Corro.
Uno de los clientes llegó cuando los delincuentes habían tocado el timbre y esperaban que les abrieran la puerta. Así, fingiendo ser clientes, ingresaron al local y cuando estaban en la sala de espera sacaron las armas.
Inmediatamente se mostraron sumamente violentos y sin motivo aparente golpearon con un culatazo en la cabeza al cliente que había entrado con ellos, aparentemente para amedrentar a las otras personas. Destrozaron a patadas la puerta del baño y llevaron a las ocho víctimas hasta allí, siempre con amenazas de muerte. Un empleado fue encañonado y obligado a entregar las llaves de la caja fuerte donde había unos US$ 8.000.
Tomaron el dinero y todos los celulares de los presentes y huyeron en una moto. Alertada la Policía llegaron móviles de Radio Patrulla y de la Dirección de Investigaciones.
Con la descripción física de los dos rapiñeros, de unos 30 años, se montó un operativo en la zona pero hasta el momento no pudieron ser ubicados. En el local también trabajaron efectivos de Policía Técnica en busca de huellas que pudieran haber dejado los rapiñeros.
DIPLOMÁTICO ATACADO. La Policía trata de identificar a otros dos rapiñeros que intentaron asaltar a un diplomático griego cerrándole el paso cuando circulaba en su auto. El diplomático circulaba en su auto cuando otro auto rojo se le puso adelante y comenzó a zigzaguear. El ciudadano griego no tuvo más remedio que aminorar la marcha.
En ese momento uno de los delincuentes se bajó del auto con un revólver en la mano y se fue sobre la puerta del chofer del auto diplomático. El hombre llevaba las puertas y las ventanillas bien cerradas. El rapiñero le golpeó la ventanilla con el arma y le apuntaba gritando: ¡La plata! ¡Ahora! ¡Dame la plata!
Sin embargo el diplomático no se amedrentó y optó por acelerar. Así pudo ganar la delantera pero los rapiñeros no se dieron por vencidos y lo siguieron. Posiblemente lo salvó el hecho de que estaba cerca de su casa, en el Parque Rodó. Pudo llegar hasta su finca y se metió raudamente en el garaje por lo que los rapiñeros fugaron sin llevarse nada.