Evacuados: baja la cifra y se ubica en 7793 personas

2009-12-09 00:00:00 800x536
El País

El Sistema Nacional de Emergencias dio un nuevo informe del estado de situación de las zonas damnificadas por las inundaciones. Según los últimos datos, la cifra de evacuados asciende a 7.793 en 6 de los departamentos afectados.

En Paysandú la altura del Río está en 8.63 metros y va bajando 1 centímetro por hora; es el departamento con más evacuados (4355). Los comités locales de emergencias preparan el plan de retorno. La solución habitacional definitiva para los damnificados insumirá unos U$S 3 millones.

La cifra comprende programas de rehabilitación inmediatos, pero también otros, que a largo plazo, procurarán el realojo de quienes están asentados en zonas inundables.

Tal es el planteo que el intendente Julio Pintos elevará y discutirá con las autoridades nacionales, señaló a El País el secretario del jefe comunal, Ruben Peña, quien advirtió que aún no hay cifras finales para las necesidades que se deberán afrontar.

Cabe recordar que, luego del Consejo de Ministros del lunes pasado, el ministro de Vivienda, Carlos Colacce anunció la implementación de un fondo de ayuda para los damnificados de los siete departamentos de algo más de US $1 millón. De todos modos el secretario de Estado aclaró que el monto estaba sujeto a las evaluaciones de cada una de las comunas.

DIAGNÓSTICO. Aunque progresiva, la bajante de las aguas todavía no permite ingresar a las áreas más comprometidas, para hacer un diagnóstico más afinado de la situación. De todas maneras, el Comité de Emergencia estima que las viviendas afectadas son 540. Entre ellas diferencia tres grupos, según el daño recibido.

Unas 240 son las que podrán ser rehabitadas con un mínimo de mantenimiento y se ubican especialmente en la zona portuaria. El segundo grupo corresponde a otras 100, que seguramente exigirán más trabajos de albañilería, reposición de puertas y ventanas y hasta muebles. Las autoridades están procurando donaciones de madera y algunas industrias estarían dispuestas a fabricar muebles rústicos que permitan un equipamiento básico -mesa, sillas y camas- para facilitar el funcionamiento de esas familias, al momento del retornar.

El tercer grupo comprende unas 200 viviendas que se consideran las más dañadas por el agua, al punto que al menos 54 de ellas fueron arrastradas y ya no existen.

El resto seguramente deberá ser reconstruido casi totalmente. La mayoría se ubica al Norte de la ciudad, en el área comprendida por la costa, el barrio Curupí y el arroyo La Curtiembre, y al Sur, sobre la desembocadura del arroyo Sacra.

Especialmente para el primer grupo, las autoridades municipales buscan reforzar planes ya existentes, como el Veredas y el de Rehabilitación Urbana. Los otros dos insumirán más esfuerzo y la mayor parte de los recursos económicos, especialmente el último grupo, para el que no se descarta el realojo. "Esa es una aspiración previa a esta situación de inundación; la emergencia es también una oportunidad y estamos estudiando esa posibilidad", estableció Peña.

La concreción de la construcción de viviendas en otro sitio de la ciudad no será inmediata, por lo que el análisis también contempla la necesidad de sitios de residencia transitorios, que no sean los refugios, explicó. Quienes impulsan esta solución reconocen que también deberán enfrentar resistencias de quienes están habituados a su entorno y en muchos casos viven de actividades costeras.

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