Hasta los propios reclusos están preocupados por la ola de violencia que campea en el complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar). Y no es para menos, cuando la última refriega que se suscitó en su interior fue dirimida a los balazos, con el saldo de un muerto y otro herido.
Tan grave como ello es que no hay comunicación oficial, así como tampoco la ha habido de otros incidentes recientes que culminaron con la muerte o la hospitalización de algún preso.
Las fallas de seguridad son graves y preocupantes y eso no es solo imputable a los guardias: se carece de elementos técnicos imprescindibles, como es la tan anunciada como demorada instalación de un escáner que permita identificar el ingreso de armas y otros elementos peligrosos.
Hay que parar la mano.