Un estudio de la representación empresarial en el Banco de Previsión Social acaba de demostrar que en el último quinquenio desaparecieron en nuestro país 3.254 empresas pequeñas -la mayoría de ellas de carácter familiar- del sector rural. Se trata de una merma del 4.9% en el total de empresas con aportación rural cuyo correlato es una creciente concentración de la tierra y un aumento del número de compañías grandes trabajando en el agro. Sin duda, un fenómeno considerado pernicioso por la mayoría de los expertos.
Surgidos de las estadísticas oficiales del BPS, estos datos reflejan una tendencia negativa en el campo uruguayo con serias consecuencias en los planos económico y sociológico. En lo económico, porque afectan a las microempresas agropecuarias que siempre han sido la base de nuestra producción. En lo social, porque registran la clausura de los emprendimientos clásicos de tipo familiar, esenciales para lograr la radicación de la gente fuera de las ciudades. Ya se sabe que este último -la migración del campo a la ciudad- es un viejo problema nacional que hasta el momento no ha recibido suficien- te atención a pesar de que existen múltiples estudios sobre su gravedad y sobre las posibles medidas para atender sus causas.
Los datos del BPS indican además que el empleo se redujo un 2.1% en el quinquenio para las empresas de aportación rural lo que equivale a unas 4.000 personas desocupadas. A ello se une el auge de cultivos como la soja o las explotaciones forestales que se concretan con gran mecanización y reducida mano de obra. El reemplazo de tierras antes destinadas a la actividad agropecuaria común por los nuevos rubros es una de las causas de la extinción de numerosas empresas pequeñas. Entre ellas, el grupo más afectado fue el de la lechería cuya área total de trabajo sigue en línea descendente y en donde el número de productores desde el 2005 a la fecha decreció 14%.
Son cifras que requieren atención de parte de las autoridades y que obligan de una vez por todas a abandonar la teoría y adoptar medidas prácticas que ayuden a detener la sangría de microempresas en nuestro sector agropecuario.