Londres | El caso de los e-mails robados a eminentes científicos británicos, sospechosos de haber manipulado datos sobre el clima, cobra importancia en vísperas de la conferencia sobre calentamiento global que comienza el próximo lunes en Copenhague.
El caso, bautizado "climategate", comenzó con la divulgación de miles de mensajes de prestigiosos científicos que fueron víctimas de piratas informáticos o de filtraciones. Varios de estos mensajes presuntamente demostrarían que la comunidad científica altera datos para exagerar el efecto humano sobre el cambio climático, según los detractores de esa teoría.
Frente a la gravedad de las acusaciones, el presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Clima, creado por la ONU, prometió ayer una investigación del caso.
Phil Jones, director del centro de investigación de la Universidad de East Angila -de donde fueron relevados los correos- renunció temporalmente a su cargo. En uno de los mails menciona un "truco" empleado para maquillar las estadísticas de temperatura a fin de "ocultar una reducción". AFP