Pasada ya la hora de los festejos, comienza el momento de la verdad para descifrar cual será el posicionamiento político del gobierno que a partir de marzo encabezará José Mujica. Las primeras palabras del presidente electo invitan a un moderado optimismo. Su discurso estuvo lejos del sectarismo propio de los efluvios exultantes que suele regalar toda victoria electoral. Llamó a trabajar con todos los partidos para encauzar la marcha del país, y afirmó que "ahora comienza la hora de la responsabilidad".
Particularmente resaltables fueron sus dichos en el sentido de que "este país puede gritar con orgullo que en los últimos cien años ha sido el que ha repartido mejor en América Latina". Mensaje que resulta de estricta justicia, luego de una campaña en la que, escuchando al candidato y sobre todo a varios de sus compañeros, parecía que el país había comenzado a caminar con la llegada del Frente Amplio al poder.
Ahora se iniciará la danza de nombres y los contactos con las demás fuerzas políticas. Y ahí se podrá, una vez superadas las ambigüedades propias de un candidato en campaña, tener una idea definida de cual será la tónica de un gobierno encabezado por el ex dirigente tupamaro.
Se ha dicho que habrá propuestas para desarrollar políticas conjuntas en temas estratégicos como educación, salud, o seguridad. Pero en esa materia, las experiencias anteriores invitan a un prudente escepticismo, ya que se trata de un gobierno con mayorías parlamentarias propias, y visiones bastante diferentes tanto en su propio seno, como con las demás fuerzas políticas que representan a esa otra mitad del Uruguay que el domingo no salió a festejar.
En tal sentido será interesante también ver como digiere esa oposición las consecuencias del domingo en su funcionamiento interno. En especial el Partido Nacional, cuyos resultados finales fueron menos positivos de lo que se esperaba, y que enfrenta en mayo otra prueba decisiva en las elecciones municipales.
Ante esto solo cabe aguardar el desarrollo de los hechos, y esperar que el nuevo mandatario tenga la inteligencia y la prudencia suficientes para manejar los duros tiempos políticos que se avecinan.