Danilo Astori tendrá un rol activo en el próximo gobierno y Jorge Larrañaga deberá dar batalla para encontrar su espacio, coinciden tres politólogos consultados por El País. Ambos desempeñaron un papel importante en las fórmulas que disputaron la presidencia y ahora, con realidades distintas, cada uno se prepara para el comienzo de una nueva etapa.
Lo que sí parece claro es que el vicepresidente electo no será una figura nominal en el gobierno de José Mujica. Según el politólogo Juan Carlos Doyenart (Interconsult) "no hay dudas" de que Mujica tendrá que contemplar las posiciones de Astori. "Tanto en la conformación del gabinete como en la política económica", precisó.
Su colega Ignacio Zuasnábar (Equipos) coincide en el "rol activo y relevante" de Astori y lo mismo señala Eduardo Bottinelli (Factum), quien habló de una participación "muy importante" en la gestión económica del nuevo gobierno.
Doyenart agregó que el futuro vicepresidente va a tratar de "incidir lo más posible" para continuar el mismo rumbo que el gobierno actual, "ante el temor, que todos sabemos que tiene, que haya desviaciones importantes de Mujica o de los grupos que apoyan a Mujica".
En algo en que también están de acuerdo los expertos es que aún es muy pronto para pensar que esa augurada participación activa de Astori en el gobierno le pueda sumar o restar chances presidenciales de cara a las elecciones del 2014. Más aun con la desde ya instalada posibilidad de una nueva candidatura de Tabaré Vázquez.
El futuro de Larrañaga no asoma tan definido. Bottinelli opinó que el senador blanco queda en una posición "bastante incómoda" pues no ha podido cristalizar su liderazgo en la renovación nacionalista. Y añadió que el próximo período lo encuentra con la pérdida de 15 diputados de su sector, Alianza Nacional, y con Luis Alberto Lacalle presidiendo el Directorio del partido. Para Bottinelli la pelea de Larrañaga por posicionarse debe darse desde el Parlamento, más que en la interna del partido, aunque consideró que ahí también deberá encontrar "huecos" para dar esa batalla política.
Doyenart dijo que lo mejor que debe hacer el Partido Nacional, en lugar de enfrascarse en reproches internos, es una especie de coconducción Laca-lle-Larrañaga. Zuasnábar coincidió que el Partido Nacional será fuerte si tiene dos sectores bien consolidados.