Ginebra | El 57,5% de los suizos votó el domingo por la prohibición de los minaretes -las torres de las mezquitas- en respuesta a un llamado de la derecha populista, que denuncia un "símbolo político-religioso". El resultado generó repercusiones en todo el mundo, y Suiza teme que pueda afectar sus relaciones con otros países.
"La construcción de los minaretes está ahora prohibida en Suiza", anunció el gobierno helvético en un comunicado.
El apoyo de los suizos a la prohibición de nuevos minaretes provocó reacciones opuestas en Europa: la extrema derecha lo saludó, pero la izquierda y la Iglesia Católica lo condenaron, en tanto que la derecha tradicional se mostró incómoda ante la situación.
En Francia, donde vive la mayor comunidad musulmana de Europa con 5 millones de personas, la derecha gobernante evitó condenar claramente el resultado de la consulta suiza. En Italia, el ministro de Administraciones Públicas consideró que el resultado refleja "la necesidad de poner freno a los aspectos políticos y a la propaganda vinculados al islam".
Tras las multiplicaciones de las denuncias por intolerancia religiosa, Suiza teme que la prohibición deteriore sus relaciones comerciales y diplomáticas con el mundo musulmán.
Indonesia, mayor país musulmán, denunció el "odio" y la "intolerancia" en Suiza y el mufti de Egipto, Ali Gomaa, calificó el resultado de "insulto" a los musulmanes.
La Iglesia Católica suiza también condenó el resultado y lo calificó de "duro golpe para la libertad religiosa y para la integración". El Vaticano se pronunció "en la misma línea", afirmó monseñor Antonio María Sveglio, presidente del Consejo Pontificio para los Inmigrantes.
La ONU consideró ayer "una discriminación evidente contra miembros de la comunidad musulmana en Suiza", según la relatora especial para la libertad religiosa, Asma Jahangir. AFP