Lacalle espera por iniciativa de Mujica

Derrota. Hubo lágrimas y desazón en la sede blanca

S. Cabrera y D. Isgleas

Sereno, Lacalle esperó que todas las encuestas confirmaran el resultado y levantó el teléfono para comunicarse con el presidente electo. "Lo llamo para felicitarlo en nombre del millón de personas que me votaron", le dijo a Mujica.

En la sede de 18 de Julio y Martín C. Martínez las caras largas se veían desde temprano y anunciaban el resultado. A las 20.30 se hizo un silencio sepulcral y, cuando las encuestas coincidieron en el triunfo de José Mujica, hubo llantos de tristeza y abrazos. Una etapa había llegado a su fin.

El candidato Luis Alberto Lacalle estaba encerrado en su despacho junto a su compañero Jorge Larrañaga, el secretario Nicolás Martínez, el jefe de prensa Mariano Berro, el jefe de campaña Gustavo Penadés y los senadores Luis Alberto Heber y Francisco Gallinal.

Lacalle contaba anécdotas de campañas pasadas mientras aparecían las primeras cifras. Ahí llegó una llamada inesperada: el presidente Tabaré Vázquez quería saludarlo. El mandatario llamó a la sede y la telefonista, sorprendida, pasó la llamada al despacho del presidenciable. "Yo estuve de los dos lados, sé lo que es ganar y perder", le dijo Vázquez. Lacalle lo felicitó por el triunfo.

Luego vino la comunicación con Mujica, de tono amable y protocolar. Hablaron unos tres minutos. No se tutearon y Lacalle le dijo que lo llamaba para felicitarlo y "ponerse a las órdenes". El candidato le pasó con Larrañaga, que le mandó "un abrazo" a Mujica. No agendaron un futuro encuentro, aunque Eduardo Bonomi anunció que el jueves habrá una reunión con los líderes partidarios.

A las 19.30 horas sonaba música reggaeton a todo volumen afuera del local. Adentro habían colgado diez banderas uruguayas, pero en voz baja los blancos ya admitían la derrota. "Ya está, hay siete puntos de diferencia", afirmaba un miembro de la prensa nacionalista, mientras el cineasta Mario Handler -autor de la película Aparte- se peleaba con los miembros de la seguridad porque no lo dejaban ingresar al local, al no tener acreditación. Handler estaba filmando un documental para la Universidad de la República. "Se quedan afuera de la historia", le dijo Handler a la encargada de prensa Noelia Franco.

La sede de UNA recibió la visita de los ex diputados colorados Ruben Díaz y Julio Aguiar, así como de los dirigentes Amílcar Vasconcellos (h) y Leonardo Guzmán, todos sin militancia activa. Fueron a saludar a Lacalle y Larrañaga, pero a título personal y sin investir representación partidaria, aclaró Aguiar a El País. También concurrió Beatriz Haedo de Llambí, la hija de Eduardo Víctor Haedo, quien fuera presidente en 1961 del Consejo Nacional de Gobierno.

MENSAJE. A las 21, Lacalle ya había hablado con Mujica y se disponía a dar su mensaje a la población. Afuera llovía a mares. "El cielo está negro. Se vino el apocalipsis, no salgan", bromeó una militante nacionalista.

Hubo aplausos y gritos de "Viva Lacalle" cuando Larrañaga descendió a la planta baja, seguido por senadores, diputados y dirigentes. Con los ojos enrojecidos, envió un mensaje a la militancia: "Hay que desensillar hasta que aclare. Este partido puede decirle al país entero que empezamos a volver".

Luego apareció Lacalle y empezaron los gritos de "presidente, presidente". El candidato derrotado apeló a la unidad. "Somos dos mitades de un mismo país, pero un solo pueblo con los mismos problemas", analizó, tras lo cual dijo que "don José Mujica" será "nuestro presidente; tenemos que razonarlo y aceptarlo".

En ese momento se escuchó un abucheo de los militantes, en señal de desaprobación. A la vez, dijo que el gobierno "será una pesada carga" para el mandatario electo. Lacalle instó a Mujica a "mostrar soluciones para los problemas" y, tratando de parangonarlo a Vázquez, dijo que deberá tener "humildad" en sus actitudes porque "iniciará caminos que otros terminan, y terminará caminos que otros iniciaron".

Auguró que serán "fructíferas" las tratativas con el gobierno y dijo que espera que se logren "acuerdos posibles". Lacalle asumirá como senador y prometió que será "soldado de la libertad, custodio de las instituciones y defensor de las leyes".

Lacalle y Larrañaga se retiraron entre besos y abrazos. El candidato iba a hablar a unos cincuenta militantes apostados afuera, pero la fuerte lluvia lo impidió. Bajo agua, los dos caminaron rodeados por los efectivos de seguridad y alentados por los militantes. Larrañaga se paró en la puerta de su auto y alentó a la militancia. "Vamo arriba", gritó, mientras levantaba las manos. Los coches se fueron y la soledad se apoderó de la esquina. Resignado, el diputado Pablo Abdala consolaba a militantes: "Fuerza, a meterle, a seguir remando".

Dispuestos a integrar entes

A partir de hoy se abrirá un paréntesis de una semana que se darán los nacionalistas para dejar que decanten las aguas. El lunes 7 se reunirá el Directorio partidario ya con Luis Alberto Lacalle como presidente, para comenzar a analizar la situación política futura. A raíz de los anuncios del presidente electo, los blancos deberán definir qué grado de participación estarán dispuestos a asumir en el futuro gobierno. Hay acuerdo general en la cúpula nacionalista en integrar los directorios de las empresas públicas, pero Lacalle se pronunció en contra de integrar un eventual gabinete de Mujica, dado que el Frente ya tiene mayorías. Participar en ministerios sería acollararse a la política general del gobierno, algo que la mayoría de los blancos no está dispuesta a hacer, pero igual hay opiniones divididas. En cambio, participar como minoría en los entes y servicios permite cumplir el contralor que prevé la Constitución. En tanto, el jefe de campaña Gustavo Penadés adelantó que el Partido Nacional agregará temas a los que quiere negociar el Frente Amplio, lo que se definirá el lunes 7.

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