Más de un centenar de artistas, entre profesionales y quienes no lo son, participaron en la versión musical de El cumpleaños de la infanta, que el miércoles pasado fuera estrenado en el teatro MovieCenter. Llevar esa obra de Oscar Wilde, con sus ironías y su grotesco, era uno de los mayores retos que tuvo planteado Susana Sellanes, conductora de una puesta que debió ensamblar cuerpo de baile con actores y cantantes.
Lo asumió desde una perspectiva muy libre, que le permitió traer la historia hacia el presente y disponer de otros elementos escénicos, sobre todo en la secuencia de celebración del cumpleaños de la princesa (mucho más lúdica), custodiada por su feroz tío.
Ese fue uno de los recursos empleados para conseguir eficacia en el difícil ensamble de profesionales del canto (como lo son Joaquín Soto y Ada Berocay) y del teatro (Felipe Havranek, Carlos Rompani) con estudiantes del Colegio Inglés, cuna de una propuesta que se animó a presentarse en el circuito de salas profesionales, con entrada abierta a todo público.
De alguna manera, el salto estaba habilitado por una práctica añeja dentro del instituto de enseñanza. No es casualidad que en el elenco y como co-responsables de la puesta asomen integrantes del coro De Profundis y que la producción fuera llevada adelante por un conocido actor y conductor de televisión, porque tanto Sellanes como otras profesionales notorias (el caso de Cristina García Banegas) han venido abonando el terreno para que un reto de estas dimensiones pudiera ser asumido sin desentonar con las propuestas que habitualmente pueblan el circuito teatral.
Si en la primera función hubo algún tropezón causado por el complejo dispositivo técnico que un musical requiere (pistas múltiples, muchísimos micrófonos en juego), ya en la segunda se alcanzó una pulcritud que dejó apreciar todo el alcance que la puesta tenía.
Obviamente, el entusiasmo y el principal estímulo apunta hacia los muchísimos artistas incipientes que tuvieron la primera oportunidad para manifestar solvencia, soltura y talento, acunados por quienes hasta ahora han sido sus referentes inmediatos en materia artística. Por eso mismo, la puesta de El cumpleaños de la infanta asoma como un paso fundacional en un camino que puede ser muy importante.