China y EE.UU. fijan metas sobre cambio climático

Anuncios. Beijing limitará las emisiones de gas invernadero acompañando a Washington | Saludó objetivo de reducción de CO2; es insuficiente

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EL PAÍS DE MADRID Y AFP

China, uno de los países más contaminantes, anunció ayer por primera vez una meta cuantificada de sus reducciones de gas de efecto invernadero, tras los objetivos anunciados la víspera por EE.UU., a diez días de la conferencia de Copenhague.

China anunció ayer un importante plan de eficiencia energética con el objetivo de reducir entre un 40% y un 45% la cantidad de emisiones de CO2 por unidad de PIB (producto interior bruto), concepto conocido como "intensidad de carbono", entre 2005 y 2020. Se trata de la primera vez que Pekín pone números a sus esfuerzos para controlar los gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global.

Pero el compromiso no significa que el país asiático vaya a recortar el total de las emisiones en ese plazo, ya que dependerá de la evolución que siga su economía. Si el desarrollo que vive el país continúa al ritmo actual, la cifra global aumentará, aunque a menor velocidad que lo habría hecho sin este plan. El Gobierno también dijo que el primer ministro, Wen Jiabao, asistirá a la cumbre sobre el cambio climático de Copenhague el mes que viene.

El anuncio se produjo un día después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, revelara que Washington disminuirá las emisiones de CO2 el 17% en el mismo período, el 30% para 2025, y el 83% para 2050, respecto al nivel de 2005.

El Consejo de Estado chino afirmó que el plan "es una acción voluntaria tomada por el Gobierno teniendo en cuenta las condiciones nacionales y es una gran contribución a los esfuerzos para luchar contra el cambio climático". India, otro de los mayores responsables del calentamiento global, ha propuesto una política similar de ligar sus emisiones de CO2 al crecimiento del producto interior bruto.

Brasil, cuarto emisor mundial de gases de efecto invernadero, fue el primer país emergente en proponer a mediados de noviembre reducciones concretas de sus emisiones, entre un 36% y un 39% hasta 2020. La mitad de ese esfuerzo será cumplido con un recorte de 80% de la deforestación de la selva amazónica.

Expertos chinos calificaron el programa de ambicioso, pero fuentes diplomáticas europeas en Pekín aseguraron que los objetivos que EE.UU. y China puedan llevar a Copenhague son modestos, y "se enmarcan en lo que ambos países hubieran hecho en cualquier caso". Insistieron, sin embargo, en que "hubiese sido peor un rechazo total, no anunciar nada". "Hubo un momento en que pareció que iba a ocurrir así, pero en los últimos días ha habido bastantes movimientos".

Para lograr su meta, China -primer emisor de gases invernaderos- potenciará el uso de energías limpias, solar y eólica, modernizará sus centrales térmicas y buscará nuevas formas de reducir la dependencia del carbón como fuente de generación eléctrica. También aumentará sus plantas nucleares.

El Gobierno ha dicho repetidas veces que quiere obtener compromisos con cifras para los países desarrollados en Copenhague, mientras ha rechazado estos para sí, a pesar de las presiones de EE.UU. Pekín afirma que es injusto medir a todos con la misma vara, puesto que el calentamiento global ha sido causado principalmente por las naciones más avanzadas en su proceso de industrialización desde hace más de 100 años. Como país en vías de desarrollo, China no está obligada por los tratados internacionales a aceptar topes de emisión, y, al igual que otros Gobiernos, ha defendido que ese principio no debe cambiar en cualquier acuerdo al que pueda llegarse en la capital danesa.

El plan chino de ralentización de emisiones de CO2 se enmarca en el programa de eficiencia energética lanzado hace unos años, por el que quiere reducir un 20% el consumo de energía por unidad de PIB al 2010 y que el 15% de su energía provenga de fuentes renovables para 2020. Pekín está basculando hacia un modelo económico más sostenible, consciente de los riesgos medioambientales y para la estabilidad social que supone la política de desarrollo a cualquier precio practicada las últimas tres décadas.

La cifra

40% Es el porcentaje en el que China se comprometió a reducir la cantidad de emisiones de CO2 por unidad de PIB para el año 2020.

Para UE se puede ir más lejos aun

BRUSELAS | La Unión Europea (UE) se felicitó de que Estados Unidos y China anunciaran sendos objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la recta final hacia la conferencia de Copenhague, pero sostuvo que ambas potencias pueden ser más ambiciosas. "Reconocemos los importantes esfuerzos" desplegados por la Casa Blanca para "transformar la posición estadounidense", pese a que el objetivo fijado -una reducción del 17% de las emisiones para 2020 respecto a 2005- es "para algunos, decepcionante", señaló un comunicado de Bruselas.

La nota, suscrita por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, exhorta además a Washington a concretar "su apoyo financiero" para ayudar a los países pobres a enfrentar el cambio climático.

La reducción de emisiones en los países desarrollados y la ayuda económica que aportarán al Tercer Mundo serán los ejes de la conferencia internacional de Copenhague, entre el 7 y el 18 de diciembre, destinada a alcanzar un acuerdo contra el cambio climático.

Los países de la Mancomunidad Británica (Com-monwealth) fijarán hoy una postura común ante la conferencia de Copenhague, en una cumbre que celebrarán en Puerto España con la asistencia del secretario de ONU, Ban Ki-moon.

El anuncio chino de cuantificar sus metas fue saludado como un "paso muy positivo" por Greenpeace, aunque la organización ecologista estimó que podría haber "hecho más". AFP

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