No es nada frecuente ver en cine norteamericano una denuncia sobre el trato que reciben los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, sobre todo después del año 2001 y de la demonización de las comunidades árabes. Esta película contiene un verdadero alegato en la materia, en torno a un muchacho de origen palestino que vive en Nueva York y que a cierta altura resulta arrestado y después deportado hacia el país de procedencia. Su caso complica la vida de una novia senegalesa y una madre siria, mientras un amigo norteamericano intenta auxiliar a esa gente desvalida. No le será fácil, porque la policía de migraciones se maneja sin miramientos y con una sorprendente intolerancia.
No sólo está muy bien planteada la historia, con matices y hasta ironías para delinear a los personajes, tocar su intimidad y aludir a sus emociones. También es muy sensible la dirección de actores y el enfoque de una ciudad a través de lugares poco usuales, lo cual otorga a la película el sello nada convencional de una producción independiente, cuyos márgenes de maniobra se agradecen. Sólo cabe descontar de esos variados méritos un trecho final donde el relato cede un poco al sentimentalismo, pero se trata apenas de unos minutos. El elenco está elegido cuidadosamente para que cada personaje tenga su debido espesor dramático y de paso parezca creíble por fuera y por dentro.
Visita inesperada
ficha
Estados Unidos 2008. Título original: The Visitor. Dirección, guión: Tom McCarthy. Fotografía: Oliver Bokelberg. Montaje: Tom McCardle. Diseño de producción: John Paino. Música: Jan Kaczmarek. Elenco: Richard Jenkins, Hiam Abbass, Haaz Sleiman, Danai Gurira, Marian Seldes, Maggie Moore, Bill McHenry.
atención a...
El papel que juega la música en este asunto, no solamente por la relacíón del protagonista con el piano, sino por el valor que luego asumen los tambores y los ritmos de origen árabe y africano. La música explica por sí sola una parte del conflicto y enlaza a los distintos pueblos, como lo sugiere la escena final.