Las lluvias torrenciales representan un grave problema para las plantaciones de trigo, que se comienza a cosechar, y de arroz que se estaban plantando. Se estima que las pérdidas en todo el litoral del país son "cuantiosas", precisaron productores rurales del Este de Young a El País.
El Presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Tabaré Aguerre, dijo a EL PAÍS digital que hasta antes de las lluvias se estaba sembrando a pesar de las dificultades de la sequía; pero las lluvias interrumpieron la actividad y no se pudo terminar de hacerlo.
En algunas zonas, como en el este del país, "no hay limitante de agua", aunque sí hay dificultades para llegar a las chacras.
"La situación cambió drásticamente y es un poco compleja. De poder plantarse los primeros días de diciembre, si para de llover y arriesgando a producir menos, se podría llegar a plantar. Pero de seguir lloviendo el área de siembra se va a ver reducida a lo que se ha sembrado hoy", explicó Aguirre.