Polémica en el Congreso de EE.UU. por Geithner

Crisis. Piden al Secretario del Tesoro que renuncie

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DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON, CORRESPONSAL PERMANENTE

Rara vez republicanos y demócratas se arrojan flores en las ardorosas sesiones del Congreso. En los últimos tiempos los ataques hirientes, muchas veces agravios y en otras "pullas", muchas con buen sentido del humor, están a la orden del día.

La crisis económica y las guerras sin fin, la aplastante derrota de George W. Bush y las promesas de Barack Obama que demoran o no llegan, han caldeado los ánimos hasta extremos que muchos opinan, que pocas veces se habían presenciado en el monumental edificio del Parlamento.

Hace un par de meses los periodistas presenciamos cuando en medio del discurso del presidente Obama ante ambas cámaras, solicitando la urgente aprobación del proyecto de Seguro Médico, el senador por Carolina del Sur, Joe Wilson, lo cortó en la palabra, mientras voceaba "¡Miente, miente!"

El asombro fue general y también el silencio que reinó, después de unas duras exclamaciones de reproche, salidas de ambas bancadas. La condena fue casi total, se consideró una absoluta falta de respeto hacia la figura del mandatario. Vinieron "a posteriori" los pedidos de perdón y todo en principio quedó en nada. Sin embargo, altos voceros señalan que Wilson, con el video de la escena de su ataque al presidente Obama, recaudó en su estado 200.000 dólares para su futura campaña política.

Hace pocas horas, en el Congreso, el desempleo y la demora en la recuperación económica desató de nuevo la ira y las frases hirientes ante la presencia del Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, uno de los hombres más allegados y de mayor confianza de Obama.

Y fueron los propios aliados de la Casa Blanca los que abrieron fuego. "Estamos exasperados por el manejo de la economía", dijo un legislador demócrata y toda su bancada de inmediato levantó las manos para votar el bloqueo de una de las principales prioridades del gobierno, la reforma financiera. Los republicanos en tono de festejo acompañaron la iniciativa y dirigieron sus baterías contra Geithner, presente en sala.

El diputado por Texas, republicano, Kevin Brady, le preguntó irónicamente, apuntándole con su dedo: "Por el bien de nuestros puestos de trabajo, ¿va a dimitir a su cargo?"

Lo siguió otro republicano, Michael Burgess, quien mirando fijamente al hombre fuerte de las finanzas de Barack Obama, dijo: "No creo que usted debería ser despedido, pienso que nunca debería haber sido contratado".

Pero la voz que más llamó la atención fue la de Charles E. Shumer (Nueva York), oficialista, que le espetó: "Usted debería renunciar, el manejo que le ha dado a las finanzas ayudaron al colapso que vivimos".

Cuando llegó al turno al republicano Richard Shelby, que habló durante 18 minutos, marcó que "todos los elementos del proyecto financiero estaban mal informados, son erróneos y no se llevó a cabo una investigación sobre las causas de la crisis financiera antes de avanzar con la legislación. Los problemas son demasiado grandes como para fracasar".

Geithner salió en defensa de la iniciativa: "Para asegurar la vitalidad, la fuerza y la estabilidad de nuestra economía hacia adelante, debemos poner nuestro sistema de regulación financiera en el siglo XXI".

Se oyó una voz: "Usted nos llevó al siglo pasado".

Se cruzaron voces fuertes, hasta que el presidente de la Comisión de Bancos del Senado, Chris Dodd, cortó las polémicas, dirigiéndose a todos: "Les doy las gracias por el apoyo y me doy cuenta que no han comprendido que éste es uno de esos momentos en la historia de nuestro país que nos obliga a ser audaces".

"Hay que crear empleos para los estadounidenses comunes y corrientes", fue la voz de despedida, al levantar con todo a "fojas cero", del diputado Kevin Brady.

Kevin Brady: "Por el bien de nuestros puestos de trabajo, ¿va a dimitir a su cargo?"

Senado inicia el debate por la reforma de salud

Washington | La reforma de la salud en Estados Unidos, prioridad del presidente Barack Obama, sorteó un obstáculo importante en el Senado, pero la fuerte oposición que recibieron ayer partes clave de la propuesta oficial, permiten augurar una dura batalla.

Por estrecho margen, el Senado norteamericano votó el sábado por la noche a favor de comenzar formalmente el debate del proyecto de ley sobre la reforma del sistema de salud que promueve Obama.

Pero ayer los republicanos ya trazaron su estrategia de batalla, y el líder de la oposición en el Congreso, Mitch McConnell, de Kentucky, advirtió a los demócratas que aún hoy queda un largo camino por delante. "Basta mirar las recientes actividades parlamentarias en el Senado: en el Congreso anterior nos llevó cuatro semanas aprobar un proyecto de ley agrícola, siete semanas la creación del Departamento de Seguridad Interna hace algunos años, y ocho semanas un proyecto de ley de energía. El Senado no hace las cosas demasiado rápido", dijo.

El próximo feriado de Acción de Gracias podrá estar marcado por un agrio debate sobre el punto central de la ley: sus costos en términos de aumentos de impuestos y gravámenes a la llamada "opción pública" sobre el sistema de salud.

Otros puntos polémicos como la financiación del aborto, también podrían pasar a primer plano del debate entre demócratas y republicanos. AFP

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