Detrás de la cortina digital

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Matías Castro

Más de un crítico de cine ha planteado la pregunta sobre por qué el director Robert Zemeckis hace esta clase de películas. En esta, como en Beowulf y en El expreso polar, filma a sus actores y luego digitaliza sus imágenes. No lo hace por una cuestión de reducir gastos en escenografías y vestuario, porque estos filmes han sido notoriamente caros. Este proyecto tecnológico es, probablemente, el más ambicioso que Zemeckis ha llevado adelante. Desde el comienzo siempre le prestó atención a los efectos especiales, y muchas de sus películas (La muerte le sienta bien, Forrest Gump, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?) han sorprendido en buena medida por esto. Ahora, al igual que hizo con Beowulf, hace algo interesante: cruzar una técnica moderna con un texto antiguo. El resultado no es malo, aunque no es mejor desde el punto de vista de lenguaje cinematográfico, que si la hubiera filmado con técnicas tradicionales. Lo bueno de Zemeckis, aquello que queda un poco perdido detrás del dinero que factura y de los chiches visuales que utiliza, está en sus climas y en los tiempos que usa para generar suspenso (cosa que se ve claramente en la escena en que Scrooge recibe al fantasma de Marley). Es probable que no sea el mayor director del mundo, pero es un tipo que supo convertir una publicidad de Federal Express en una película que casi no requería de diálogos para funcionar perfectamente: Náufrago. Sabe usar las imágenes para relatar una historia y montar una buena escena, cosa de la que pocos directores de los que están totalmente metidos en la industria, se pueden jactar. Y esa no es una cuestión de tecnología digital.

Los fantasmas de scrooge

ficha

EE.UU. 2009. Director: Robert Zemeckis. Guión: Robert Zemeckis. Música original: Alan Silvestri. Edición: Jeremiah O´Driscoll. Elenco: Jim Carrey, Colin Firth, Gary Oldman, Robin Wright, Bob Hoskins.

atención a...

el avaro Ebenezer Scrooge, personaje inmortal de Charles Dickens. La tecnología digital permite mostrarlo (a Jim Carrey, en realidad) en sus distintos momentos de su vida. Carrey, por su lado, hace un buen trabajo para darle vida y nuevos aires a un personaje que ha tenido muchísimas interpretaciones en cine.

Siempre vale la pena ver a Gary Oldman en un papel, incluso aquí, como el humilde Bob Cratchit, e irreconocible, como el fantasma de Jacob Marley.

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