Consultada en una entrevista sobre si justifica hoy en día el uso de las armas para defender ideas políticas, la senadora Lucía Topolansky dijo que "en política nunca se puede decir nunca".
La señora Topolansky no solo es la esposa del candidato presidencial José Mujica, sino que es la senadora más votada del lema más votado en las últimas elecciones, lo que la ubica en el número 2 de una eventual sucesión presidencial. Además, fue notoria guerrillera del MLN-Tupamaros. Frente a tales realidades, corresponde prestar mucha atención a sus opiniones.
Es innegable que en determinadas circunstancias de opresión, puede llegarse a la vía armada para defender ideas, para defender la libertad. Pero cabe recordar que los tupamaros no hicieron esto, sino algo muy diferente: invocando ideas atacaron violentamente la democracia uruguaya. Asesinaron -entre otras cosas- y no está demás recordar que estos asesinatos fueron justificados en declaraciones anteriores de la señora, quien para fundamentarlos, dijo que se informaban sobre las personas antes de matarlas.
Todo esto se complementa con afirmaciones de su esposo, José Mujica, quien en una reciente entrevista con "La Nación" de Buenos Aires afirmó que la violencia en Uruguay "fue justificada" y cuando le preguntaron si a él le había tocado matar a alguien en esos tiempos, creyó gracioso responder: "No, a mí no. No le pegué". O sea que sí le tocó pero por fortuna erró el tiro.
Es decir que Mujica y señora se pronuncian en forma preocupante respecto de temas donde se está hablando nada menos que de vida y muerte en circunstancias violentas. Defender la democracia con las armas es una cosa. Atacar esa democracia con las armas, es otra muy diferente. Por eso el decir que "nunca se puede decir nunca" da lugar a evocaciones muy distintas, según quién sea el que dice tal cosa.
Todo esto, por lo demás, reviste particular importancia en la encrucijada actual. Porque Uruguay va camino a la votación del 29 de noviembre. Y allí los ciudadanos tendrán que elegir nada menos que entre dos mentalidades, dos filosofías, que por cuestiones como las arriba mencionadas, se enfrentan de manera radical.