Copenhague | Mientras el presidente peruano Alan García rechazó enérgicamente las "repulsivas" prácticas de espionaje de Chile porque constituyen una "ofensa a la soberanía de Perú", y dejan "muy mal parado" al país sureño ante el mundo, el gobierno chileno negó que su país incurra en ese tipo de actividades y sostuvo que detrás de la acusación peruana existe una campaña para dañar su imagen y mostrarlo como "un país belicista y agresor".
"Quiero expresar ante el país, ante el pueblo chileno, ante Sudamérica, y ante la opinión mundial mi rechazo enérgico, categórico, a esta ofensa que se hace a la soberanía del Perú. Creo que estos son actos repulsivos que no corresponden a un país democrático y que dejan muy mal la presencia de Chile ante el mundo", dijo García ayer en el Palacio de Gobierno.
"Queremos creer que estos son algunos sectores, no el gobierno en su conjunto, y por cierto no el pueblo chileno; que son algunos sectores que todavía conservan las costumbres dictatoriales y pinochetistas en la relación de Chile con sus vecinos", agregó García.
El canciller de Chile Mariano Fernández expresó que "no tenemos ninguna información que permita vislumbrar siquiera algún tipo de participación chilena y al Perú en general, y a la opinión pública le pedimos también... serenidad".
Al mismo tiempo dirigentes chilenos consideran que Lima pretende dejar mal parado a su país. Esto "forma parte de una estrategia (peruana) que han impulsado desde hace tiempo", dijo el senador del oficialismo Jorge Pizarro, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado. AFP Y AP