Líder de FAO y Ki-moon hacen huelga de hambre

Roma. Celebran cumbre sobre seguridad alimentaria

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ROMA | AFP, ANSA Y AP

Ante la apertura de la cumbre mundial sobre seguridad alimentaria, el director de la FAO, Jacques Diouf, realizó una huelga de hambre como símbolo de la necesidad de adoptar medidas urgentes; y Ban Ki-moon adhirió a la iniciativa.

Diouf, que durmió en un colchón afuera de la sede de la Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma, intenta mostrar solidaridad con los mil millones de personas en el mundo que padecen malnutrición crónica. Y, además, crear conciencia mundial sobre su condición y presionar a los líderes internacionales para que hagan algo sobre el problema. Su huelga fue de 48 horas.

A la iniciativa se asociaron el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el alcalde de Roma, Gianni Alemmano. Ambos hicieron ayunos de 24 horas.

Ante la apertura de la cumbre mundial sobre seguridad alimentaria hoy, el director de la FAO explicó su decisión al subrayar que "existen los medios técnicos y los recursos para eliminar el hambre del mundo, y ahora todo es una cuestión de voluntad política, y esta es influenciada por la opinión pública".

LA CUMBRE. La falta de voluntad que denuncia Diouf se refleja en la ausencia de importantes líderes occidentales en el evento de tres días que comienza hoy. Entre los más de 60 jefes de Estado y de gobierno que se harán presentes hay grandes ausencias, como la de siete de los líderes del G8.

El presidente estadounidense, Barack Obama, su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, el premier británico, Gordon Brown, y su colega alemana, Angela Merkel, no participarán del evento. El único representante de los ocho países del bloque será el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi.

Esto significa, señalan analistas, que en la cumbre de Roma faltarán los gobernantes de esas naciones ricas que, justamente, deben renovar su empeño y su generosidad para lograr asegurar, si no los US$ 44 mil millones que serían necesarios para apoyar la agricultura en los países pobres, por lo menos los US$ 20 mil millones para financiar el programa de seguridad alimentaria definido por el G8 en L`Aquila en julio.

Sí estarán presentes entre los más de 600 delegados de los cinco continentes el secretario general de la ONU, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el presidente turco, Tayyip Erdogan, y sus homólogos de Brasil, Paraguay y Uruguay -el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa estará en la cumbre-.

El brasileño Luiz Inacio Lula da Silva promete captar la atención de la prensa, luego de que la posición de su país respecto a la producción de biocombustibles, así como la insistencia del bloque latinoamericano en condenar los embargos internacionales, constituyeron algunos los mayores puntos de fricción en la conferencia de 2007.

La cumbre será inaugurada por el Papa Benedicto XVI, y su objetivo es "dar un nuevo impulso a la lucha contra el hambre y la desnutrición". Para esto, se deberá establecer una nueva estrategia para frenar el aumento del número de hambrientos del mundo, que pasó de 850 millones en 2008 a 1.020 millones en 2009.

Se espera que durante el evento los líderes se comprometan a aumentar la ayuda para el desarrollo agrícola. A pesar de esto un proyecto, ya aprobado por delegados de los cinco continentes, omite cualquier compromiso financiero específico y no incluye el plazo de 2025 para erradicar el hambre del planeta, como pidieron las Naciones Unidas.

Las cifras

1.020 Son los millones de personas que sufren hambre en el mundo. Esto equivale a un sexta parte de la población del planeta.

44.000 Son los millones de dólares que la FAO estima se necesitan, por año, para apoyar la agricultura en los países más pobres.

Una de cada seis personas pasa hambre

Un sexto de la población mundial sufre de hambre. De los 1.020 millones de hambrientos, 200 millones son niños. En 2008, esta cifra era de 850 millones. Los número contrastan con los Objetivos del Milenio que la FAO formuló en 2000, cuando se proponía reducir la pobreza a la mitad para 2015, un objetivo imposible.

La agencia de Naciones Unidas estima que los países pobres necesitan 44.000 millones de dólares anuales para fomentar la agricultura y producir más alimentos. En la actualidad, los países ricos destinan 7.900 millones de dólares por año a este fin, que beneficia a 2.000 millones de campesinos. También es necesario que los países pobres tengan un mejor acceso a los sistemas de irrigación y maquinaria moderna, construyan caminos y entrenen a los agricultores.

Según la FAO, la producción mundial de alimentos deberá superar en 2050 en un 70% a lo que se elabora hoy. Tal como proyecta, la población mundial será, a mediados de siglo, de 9.100 millones de personas.

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