DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
Finalmente, tras una larga sesión del Consejo de Seguridad, Obama emprendió vuelo a Asia (retornará el 19 de noviembre) sin adoptar decisión en torno a las cuatro opciones aconsejadas sobre los futuros pasos a dar en la guerra de Afganistán.
La absoluta desconfianza en la capacidad del cuestionado presidente Hamid Karzai para dominar la corrupción generalizada que existe en el país y las fuertes diferencias que han salido a luz entre los principales asesores del gobierno estadounidense, llevaron a Barack Obama a postergar una definición, no más allá de los últimos días de este mes.
En dos informes confidenciales que en la semana hizo llegar a la Casa Blanca el embajador norteamericano en Kabul, Karl Eikenberry, (ex militar que estuvo en el frente en la lucha contra los talibanes entre el 2006 y 2007), se pone énfasis en la "oposición al envío de topas adicionales", aconsejando la necesidad de "condicionar el apoyo a Karzai a un compromiso de su parte de combatir la corrupción que existe en su gobierno y de mejorar la eficiencia de sus efectivos y la tarea de reconstrucción de Afganistán". Estos mensajes secretos, llegados de un hombre de la más absoluta confianza de Obama, paralizaron cualquier pronunciamiento apresurado antes de la visita oficial del presidente a China, Japón, Singapur y Corea del Sur.
Ninguna de las cuatro opciones, a estudio, contempla un posible retiro inmediato de los soldados estadounidenses y de la OTAN. La número uno, la promovida por el General Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas en Afganistán, plantea un cambio de estrategia y el envío de 40 mil hombres, que se incorporarían a los 68 mil actuales. Esta teoría es acompañada por el Teniente General del Comando General, David Petraeus, y el ministro de Defensa, Robert Gates, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
En una posición de mayor flexibilidad se ubican el vicepresidente Joe Biden, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emmanuel, y el presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del Senador, John Kerry, que dan sostén a la idea del embajador Eikenberry. Biden reiteradamente ha manifestado su idea de retirar las tropas de Afganistán y dirigirlas exclusivamente al combate que se libra en la frontera con Pakistán y llevar adelante la lucha en las regiones dominadas por los talibanes mediante bombardeos desde aviones teledirigidos.
En el largo análisis de hace 24 horas se manejó la posibilidad de los 40 mil hombres que demanda el General McChrystal, también dos fuerzas, en total de 30 mil efectivos, una encargada del enfrentamiento con los talibanes y otra de adiestramiento de los ejércitos afganos.
"No hubo ninguna decisión, quien diga lo contrario no sabe de que está hablando", comentó anoche con molestia el portavoz oficial de la presidencia, Robert Gibbs, ante versiones que anunciaban que se había decidido incrementar el nivel de tropas.
Se sabe que Barack Obama "no se manifestó de acuerdo cien por ciento con ninguna de las cuatro opciones, seguramente adopte parte de las mismas, aunque los puntos sobre los cuales puso más énfasis el mandatario, en la reunión de alto nivel, estuvieron dirigidos a indagar sobre cuándo los mandos militares estadounidenses podrían ceder responsabilidades al gobierno afgano y si esa actitud permitiría disminuir el número de soldados adicionales en las zonas de guerra".
En tanto el pueblo estadounidense observa cada día con mayor resistencia la situación en Afganistán. Las últimas encuestas denuncian con claridad el sentir americano a medida que avanzan los días. En el mes de abril un 46% se oponía a continuar la lucha contra los talibanes, aún con el riesgo de Al Qaida, pero un reciente sondeo muestra que esa porcentaje contrario a la guerra subió al 58%.
Gira por los países asiáticos
En su primera gira por Asia, Barack Obama recorrerá países donde están en juego intereses vitales de EE.UU., especialmente en China, pero en los que le será muy difícil obtener resultados concretos en materia de seguridad, política exterior y medio ambiente. Asuntos como la amenaza nuclear de Corea del Norte, Irán, la conferencia del clima, la presencia de tropas norteamericanas en la región y la crisis económica, entre otros también importantes, estarán sobre la mesa en estos siete días en los que, además de las escalas en Shanghai y Pekín, el presidente norteamericano visitará Japón, participará en Singapur en la cumbre de la APEC y se detendrá en Seúl. EL PAÍS DE MADRID