Divididas las opiniones internas sobre el resultado de la interpelación entre favorables y contrarias a la actuación del diputado nacionalista Gustavo Borsari, el legislador se halló ayer inmerso en la atención política y de los medios. El día después de la interpelación, Borsari se movió entre diferencias con algunos periodistas y las dudas planteadas en voz baja por varios de sus colegas que se preguntaban si la estrategia de ir a fondo sin pruebas contundentes fue la adecuada o no a 18 días del balotaje.
Borsari "pasó la raya" que en la bancada se había resuelto sobre hasta dónde ir en el caso Feldman a fin de no enredarlo con la campaña electoral, dijeron a El País fuentes nacionalistas. La táctica acordada para la interpelación era preguntar y esperar información del gobierno, y poner la atención en la versión oficial para detectar posibles ángulos de ataque posterior.
El diputado hizo decenas de preguntas, tal como se había acordado, pero planteó además responsabilidades personales sin el suficiente respaldo de pruebas que terminaron por "victimizar" a los supuestos implicados, dijeron fuentes blancas.
Unos estaban de acuerdo con ir a fondo ante los ministros, en base a las informaciones con que contaba Borsari, pero otros no.
Las fuentes indicaron que una de las posibles salidas "elegantes" para la interpelación que le recomendaron a Borsari los que sostenían la vía cauta, fue que en sala entregara al ministro Bruni un sobre cerrado conteniendo una copia de la declaración interna de los policías que participaron del operativo en Shangrilá, en la que constaban elementos que probaban lo inapropiado del procedimiento.
La idea de los nacionalistas apuntaba, simplemente, a cumplir la instancia legislativa para mantener el tema vivo, pero sin relacionar a Feldman con el MLN o el gobierno, cosa que el diputado sí hizo.
CAMBIO. En la tarde del martes 10, en cambio, Borsari manejó elementos que claramente vinculaban a Sonia Veneri con Saúl Feldman. Pero ayer atenuó esas consideraciones y dijo que no había "vinculado" a Veneri sino "preguntado" al ministro del Interior, Jorge Bruni, si se tenía información sobre una relación de ambos y si la Policía la investigaba.
El miércoles por la mañana, Borsari fue entrevistado por varios medios. En el programa Las cosas en su sitio, de radio Sarandí, se ofuscó con algunas preguntas del periodista Ignacio Álvarez, que lo interrogó sobre qué datos tenía para relacionar a Veneri con Feldman. Borsari no le contestó, se molestó y reivindicó el derecho como legislador a preguntar a los ministros.
Además deslizó su malestar con una caricatura del dibujante Arotxa, publicada en la edición de El País de ayer miércoles, adonde se ve al diputado nacionalista con un ojo magullado.
Cabos sueltos
En la interpelación del martes, el ministro de Defensa, Gonzalo Fernández, divulgó qué contenía el arsenal de Feldman: 704 armas, 486 de ellas cortas y 218 largas. De todas hay 3 fusiles FAL que fueron hurtados el 8 de septiembre de 1992 de la Escuela de Especialidades de la Armada. Y un cuarto fusil que no tiene identificación. Se identificó 45 armas (18 pistolas, 15 revólveres, 8 escopetas, 3 rifles y 1 carabina) registradas a nombre de particulares.
El ministro del Interior, Jorge Bruni, dejó abierta la posibilidad de confirmación de una información que tenía el diputado Gustavo Borsari, y es que Feldman tendría vinculación con un grupo de izquierda, el Movimiento Unificado Socialista y Proletario.
El gobierno aclaró que Feldman compraba armas robadas. .
Ninguno de los dos ministros respondió si se determinó que Feldman estuvo vinculado a algún funcionario del actual gobierno, o si estuvo vinculado a dirigentes del Frente Amplio, como planteó el interpelante.
Se preguntó -sin que haya habido respuesta- si el Ministerio del Interior desafectó a funcionarios especializados que intervinieron en el esclarecimiento de atentados con bombas en el pasado.