Una investigación del comisionado parlamentario Álvaro Garcé concluyó que uno de los dos reclusos muertos durante un motín ocurrido el 21 de octubre pasado en la cárcel de Las Rosas, falleció a causa de un "acto criminal" por parte de agentes policiales que ingresaron al recinto.
"El disparo se produjo a corta distancia por la mirilla de la puerta de ingreso al Sector 0, desde afuera del mismo y con un arma similar a la que usa la Policía", dijo Garcé en su informe enviado al Parlamento el martes 3.
El interno Francisco Garracini Pereira recibió el impacto de bala en su cabeza cuando se proponía impedir con un colchón el ingreso de los proyectiles a través de la mirilla de la puerta. Los reclusos suponían hasta ese momento que se trataba de munición no letal, afirmó Garcé.
El documento señala que la muerte de Garracini Pereira fue repetidamente advertida a quienes estaban apostados en el exterior y no cesaban de accionar sus armas. A pesar de los insistentes gritos, "se cuenta con la seguridad que por espacio de varios minutos continuaron los disparos. La pared del fondo (del Sector 0) fue acribillada", indica el informe del comisionado.
Para el ombudsman carcelario, el otro recluso muerto, Julián Dutra Quiroga, falleció por un disparo efectuado en el medio de un caos y una oscuridad total.
Según Garcé, en ningún momento los reclusos intentaron huir de la cárcel como lo sostuvo la Policía.
NOS MATAN. "Pintó descontrol", relató un recluso a Garcé explicando las razones del amotinamiento efectuado en Las Rosas, una de las cárceles con mayor hacinamiento del país. El origen del motín es contradictorio. Los reclusos señalaron a Garcé que, en la noche del 21 de octubre, los propios policías indicaron al interno A.M.C que se cortara si quería ver a un médico. El recluso así lo hizo y los policías lo sacaron de la celda y luego lo golpearon, agregaron.
La versión policial negó esa versión y señaló que el corte se lo infligió el recluso por su propio descontrol.
Los policías manifestaron a Garcé que, apenas fue entreabierta la puerta del Sector 0, los guardias sufrieron una emboscada y tuvieron que replegarse para no ser heridos por "cortes" carcelarios.
Garcé dijo que "tiene plena seguridad" de que es determinante la incidencia del consumo de drogas en el origen de los hechos. "En las horas previas existió un fuerte consumo de pasta base en el pabellón", afirmó en su informe.
Día a día, agregó, miles de jóvenes encarcelados consumen pasta base y otras drogas en una carrera destructiva que, además de afectar su salud y su propia dignidad como personas, compromete "seriamente" las posibilidades de una futura reinserción social.
Tras el primer incidente en el que los funcionarios salvaron su integridad física por escaso margen, los reclusos tomaron el corredor que comunica toda el ala izquierda de la cárcel, liberaron a sus compañeros de los sectores 1, 2, 3 y 4, asaltaron el puesto de guardia interna y llegaron hasta el salón de visita.
En ese momento, los 439 internos alojados en la cárcel de "Las Rosas" eran custodiados por 10 funcionarios y un sargento.
Según Garcé, apenas comenzados los incidentes, las tres cuartas partes de la guardia interna intentó huir. Uno de los dos agentes que decidieron enfrentar la situación rogó a sus compañeros: "¡Muchachos, por favor. No nos dejen solos. Nos matan!". Los policías regresaron. La situación fue dominada cuando llegaron refuerzos de la Jefatura de Maldonado.