Un ciudadano ilustre en un escenario histórico

Hugo Fattoruso. Toca hoy, a las 21 horas, en el teatro Solís

 20091111 317x600

ALEXANDER LALUZ

Solo con el piano y con un repaso de buena parte de su extenso repertorio. Así será el encuentro de esta noche, en el teatro Solís, con un flamante Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Montevideo: don Hugo Fattoruso.

El pasado lunes al mediodía, el Intendente Municipal Ricardo Ehrlich reconoció con esa distinción oficial a esta figura clave para varios procesos históricos de nuestra música popular.

Esa condición lleva, casi como una tentación irremediable, a describirlo con una interminable lista de "ex". Pero está probado que este tipo de enumeraciones, además de ser muy discutible, poco aportan a la comprensión de una personalidad musical. Mucho más si, como en este caso, la nota más sobresaliente es su versatilidad para adaptarse a distintos marcos estilístico-musicales.

Para simplificar las cosas, buena parte de la crítica (y no sólo de este país), ha identificado a Hugo Fattoruso con el típico modelo del pianista (o tecladista, mejor dicho) de jazz. Sea en el piano, con los sintetizadores o el acordeón, el primer rasgo que abona esta idea (otra vez: simplificadora) es el virtuosismo que despliega en sus performances, y especialmente en la improvisación. Solos vertiginosos, estructuras armónicas que marcan quiebres con la "estabilidad" tonal de las piezas, melodías complejas que recorren (casi) todo el registro del teclado. En buen romance: "suenan difíciles", o como "avalanchas de notas y acordes (a veces) extraños".

Esta percepción -que no siempre condice con la realidad formal del hecho sonoro- también se ha trasladado a sus propias composiciones, con algunas de las cuales ha dado forma a producciones discográficas firmadas como solista (Oriental, O último blues, Ciencia fictiona y Café y bar ciencia fictiona, Varios nombres, Homework).

Sin embargo, esa etiqueta de "jazzero" virtuoso no condice mucho con la visión que el propio Fattoruso tiene de su oficio musical. Es cierto, en su casa paterna abrevó del jazz tradicional que le gustaba a su padre, pero también de la ópera, uno de los géneros preferidos de su madre, del folclore y de lo que hoy se llama "música étnica". Pero "yo hace más de treinta años que no escucho lo que le llaman músicos de jazz", explicó a El País. "Me llené los oídos de Coltrane, Miles Davis. Y yo no iba a intentar hacer algo así porque tendría que hacer un asado con el piano. Entonces voy a tocar lo que puedo, voy a indagar con mis herramientas y no escucho más, mucho menos las músicas académicas, y admiro a todos".

El camino de salida, pese a cualquier especulación negativa, fue muy sencillo: escuchar las músicas de fuerte tono regional, como él mismo las define. Músicas árabes, de la India, del Caribe, de los gitanos. De donde sea. "Hay músicas folclóricas que me hacen llorar, una ranchera mexicana, un bolero de los años cuarenta, un tango y Gardel, que es lo más grande que hay, mucha cosa de Rubén (Rada) o casi todo lo de él, Jaime (Roos), Mateo, Zitarrosa. Estoy abierto, siempre abierto.

Con todo ese bagaje, Fattoruso ha construido un sonido muy personal, rápidamente identificable, y que muchos jazzistas de primer nivel han llevado a sus proyectos (Chick Corea, Ron Carter, por mencionar sólo dos), o que ha distinguido, la mayoría de las veces a partir de aportes de gran sutileza y refinamiento, los trabajos de Rada, Roos, Chico Buarque, Milton Nascimento, Airto, Hermeto Pascoal.

A los 66 años sigue tan campante

Hugo Fattoruso nació en Montevideo, el 29 de junio de 1943. Y desde niño, al igual que su hermano Osvaldo, asumió la música como una razón de vida. Una experiencia que, a los 12 años, dio vida al primer trío Fattoruso (Hugo, Osvaldo y papá Antonio).

Luego llegó el furor de la beatlemanía, en los sesenta, y a ese influjo, fue protagonista del surgimiento de los Beatles locales: Los Shakers y su shakermanía. Años después, el trío Opa fue el salto hacia los entonces pujantes mundos sonoros del jazz fusión o jazz rock. Una obra fundamental para consolidar los caminos de integración del candombe con otras expresiones populares. Y los siguientes pasos fueron en al menos dos direcciones: la carrera solista (como compositor e intérprete) y la participación en proyectos de otros artistas, tanto a nivel local como internacional.

Hoy, como si el tiempo no hubiera pasado para él, sigue lo más campante con el nuevo Trío Fattoruso, Jaime Roos, y su reciente proyecto: el pujante Rey Tambor, y los constantes viajes a tocar en el exterior.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar