Inseguridad, fama y cámaras

MATÍAS CASTRO

En la columna de ayer se retomaba el tema de la inseguridad, o más bien, de cómo los famosos argentinos han convertido el tema en el más polémico de este año. No hay otra historia en el mundo del espectáculo rioplatense que haya tenido en este tiempo más repercusión.

Tenía que ver con las declaraciones de Georgina Barbarrosa ("Esto es el far west", dijo) y la defensa que hizo Jorge Rial del derecho a queja de las celebridades. Horas después de todo esto se sumó un incidente que echó más leña al fuego: al salir de una ceremonia este lunes, Susana Giménez aprovechó para contarle a los medios que la rodeaban que su nieta fue asaltada días atrás.

Con una frecuencia que parece intencional, aunque más bien es fruto de la casualidad y del contagio de la necesidad de salir a hablar, se han sumado los casos de celebridades que viven de cerca el tema de los robos y de la violencia. Ya no se trata de que solo los ciudadanos comunes y anónimos se sientan intranquilos, también lo dicen los famosos. Incluso Tinelli.

Y precisamente ahí está el pie de la polémica. Hay quienes consideran que figuras mediáticas y poderosas como Tinelli o Susana Giménez viven tan protegidos que no ven ni de cerca los problemas de la tan mencionada "inseguridad" y que, de hecho, ni siquiera la sienten. Solo hablan de ella. No hay dudas de que el conductor de Showmatch, por dar un ejemplo, vive con una protección y tranquilidad mucho mayor a la de cualquiera, pero, lo que reivindica Rial y otros es que como cualquier ciudadano tiene derecho a expresar su opinión. Hay quienes ven que ese uso de su derecho es solo una manera de echar leña al fuego y usar su influencia mediática para presionar a la clase política. Ahora el entretenimiento y el espectáculo agregan un costado más serio, digno de mayores discusiones.

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