La niña más esperada y anunciada

MATÍAS CASTRO

Es probable que a la altura de hoy Claudia Fernández ya haya dado a luz a su hija Mía. En el momento de escribir esta columna, el viernes, ella estaba por ingresar a un sanatorio bonaerense en medio de los preparativos para el nacimiento. Su doctor, con la intención de evitar una cesárea, le había propuesto inducir el parto, cosa que estaba programada para estos días. Probablemente este vaya a ser el hijo más mencionado de la farándula rioplatense, por lo menos en este año. Y el logro no es menor.

Aún hay unas cuantas cosas por delante, pero todo lo que ya se ha visto, desde la boda hasta la promoción del embarazo de la uruguaya, es fácil concluir que ha llegado a un lugar muy alto en el panorama de los famosos regionales. De ser esto un programa televisivo correspondería insertar acá una serie de imágenes de ella desde sus primeros años en la televisión uruguaya, junto a Luis Alberto Carballo, por ejemplo, y su evolución en Argentina como vedette primero y luego como figura del espectáculo. Este año, además, dio un pequeño paso y actuó en una obra de teatro fuera del rubro de las revistas. También estuvo su anunciado casamiento, su embarazo y todo lo que condujo hasta hoy. En los últimos meses Claudia no ha aparecido demasiado. Es lógico en una mujer que está en las etapas finales de la gestación, que no quiera dar notas, ni agitarse ni sonreír a una cámara. Pero es una figura mediática y, como se dijo en este espacio hace algunos años, sabe manejar los medios de comunicación como pocas famosas. Y por eso nos enteramos todos de que se iba a internar para tener a su hijo. Y por eso todo el mundo está pendiente.

Uno no llega a los primeros lugares en los rankings de los famosos gratuitamente. Ella sabe hacer que los medios cuenten su historia con el atractivo y suspenso necesarios.

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