FRANCFORT | El constructor automotor estadounidense General Motors estimó ayer que habrá 10.000 despidos en Opel, el fabricante europeo que resolvió no vender en una decisión que generó críticas y sorpresa en Europa, con una Alemania particularmente molesta.
Arguyendo una mejor "salud financiera" y "la importancia de Opel/Vauxhall" para su estrategia internacional, GM anunció que decidió finalmente conservar Opel -que emplea actualmente 50.000 personas en Europa-, tras negociar durante meses su venta al consorcio Magna/Sberbank.
El grupo norteamericano ahora quiere reestructurar Opel por sí mismo y su vicepresidente, John Smith, declaró ayer que General Motors busca reducir los costos de su filial en un 30%, lo que se traducirá en unas 10.000 supresiones de empleo.
Opel produce en Alemania, donde trabajan la mitad de sus asalariados, así como también en España, Bélgica, Polonia y el Reino Unido, bajo la marca Vauxhall.
El Estado norteamericano posee más de 60% del capital de GM, pero se declaró ajeno a la decisión. AFP