EE.UU.: los frenos para la recuperación económica

| Crisis. Fin de recesión; continúa desempleo y falta crédito

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Se ha detenido la recesión, pero el desempleo y la falta de crédito traban todo posible despegue. La gente, por ahora, gasta lo necesario, aunque se esperan las fiestas para calibrar si hay cierta mejoría.

"Nadie sabe bien dónde estamos parados, se sabe que se logró evitar caer en el precipicio, aunque es problemático acertar a que distancia se quedó del borde", fue la frase que pronunció un alto jerarca de un organismo internacional ante los vaivenes de la economía de Estados Unidos.

Unos días los noticieros comienzan con clima de optimismo y solo 24 horas después abren con la misma información con números negativos.

"Se ha terminado la recesión y se inició el proceso de recuperación de la economía", fue una de las frases categóricas que escuchamos en ese camino de efímera euforia. Esa tarde, en medio de aplausos de Wall Street, se anunciaba que el Índice Dow Jones había superado al ansiado peldaño de épocas no muy lejanas, los 10.000. Pero sólo 24 horas después, el mismo informante, marcaba la caída a 9.800 y el viernes cerró a 9.700.

Un panorama de números, cotizaciones, porcentajes, que se han venido sucediendo para alarma de los expertos, de los simples lectores de noticias y de la gente en general.

Casi en horas las ventas de casas usadas, de autos, algo en el consumo, exhiben resultados para esbozar una sonrisa, pero luego todo se da vuelta y sin caer en los números rojos de los meses de dura recesión, dan marcha atrás y despiertan el desánimo general.

Lo mismo ocurre día a día en los supermercados. Un alto porcentaje de cajas siguen cerradas, desde el comienzo de la crisis, pero ahora se forman colas que pautan cierta mejoría. Pero depende del día. Sábados y domingos, el público concurre en mayor numero, otros días, especialmente en los horarios matutinos, se notan vacíos que hace unos años parecían imposibles a cualquier hora y cualquier día de la semana.

Las cajas no abren aún con colas mas significativas por falta de personal, han habido despidos al comienzo de la caída del consumo masivo y nadie se anima a volver a las viejas planillas de personal completas. Y el público lo sabe y no se queja, estoicamente espera. Ya no es el cliente que compraba los alimentos y aquello superfluo que le atraía en el momento. El hombre o la mujer que ingresaba con la idea de gastar 100 dólares y se retiraba con un ticket total de 130 o 140 dólares. Hoy llega con la idea de gastar 60 o 70 dólares y no se aparta un centavo de esa cantidad.

"Por ahora, no se nota que la recesión se haya detenido y que llegó una lenta recuperación. Habrá que esperar hasta los días previos a la fiesta de Acción de Gracias o Navidad para saber si las familias se atienen a lo necesario o le agregan algo más. Sería la primera señal hacia una recuperación", explicó a El País el dueño de un importante supermercado de productos italianos en Maryland.

Hay dos factores que hacen el contrapeso más grande en la situación actual para detener el avance de la economía. El primero y fundamental es el creciente desempleo. El último mes estuvo en el 9,8%, se afirma que ya superó el récord histórico del 10% y que recién se verán porcentajes inferiores a fines de 2010 o principios de 2011. Los números alarman: desde el comienzo de la crisis, se han perdido 7.300.000 empleos y con todos los estímulos del gobierno se han recuperado sólo 650.000.

Una situación parecida ocurre con la falta de crédito. Los bancos no los otorgan y la población no cambia de automóvil, no adquiere vivienda, no viaja y achica los planes de turismo. Las bajas tasas de interés, la alta morosidad, la caída de 104 bancos en dos años y la reciente quiebra de CIT -el quinto banco más grande del país y uno de los asistidos por el Estado en su plan Estímulo- no incitan a correr riesgos.

A un año de la elección

Obama, elegido hace un año en lo peor de la crisis económica en EE.UU., tiene 12 meses después el desafío de consolidar el frágil crecimiento tras conjurar la peor recesión desde los años 1930. Las cifras oficiales del Producto Interno Bruto, publicadas el jueves, confirmaron que EE.UU. salió de la recesión el verano, con una tasa de crecimiento de 3,5% a ritmo anual en el tercer trimestre.

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