EE.UU. Cambios en marcha a un año del triunfo electoral
WASHINGTON | EL PAÍS DE MADRID
Cada acto en el que participa Obama acaba con el Yes, we can!, y se escuchó mucho últimamente pues fue a varios mítines de apoyo a los demócratas que compiten hoy en las elecciones parciales, que son la primera prueba de su presidencia.
Un año después de su victoria electoral, el Yes, we can! suena hoy más artificial, ha perdido brío, lo mismo que el movimiento que simboliza. La revolución que nació el 4 de noviembre de 2008 conserva todo su potencial de transformación, pero no tiene ya la energía juvenil de esa noche electoral en la que cientos de miles de personas se echaron espontáneamente a la calle para celebrar el acontecimiento potencialmente más trascendente de lo que va de siglo.
El mundo, en su mayoría, mantiene altas las expectativas, como prueba la reciente concesión del premio Nobel de la Paz. Pero aquí, en Estados Unidos, han surgido en este tiempo dudas, inquietudes, tanto en la derecha como en la izquierda, y la fe en Barack Obama está ahora condicionada a la consumación de su obra.
Nada grave ha ocurrido en este periodo que permita cuestionar la capacidad de Obama para hacer historia. Preside un gobierno brillante que no ha cometido errores relevantes. Se ha salido de la crisis económica, se han borrado las huellas más sangrantes de la Administración anterior y se han puesto en marcha ambiciosas iniciativas, tanto en el ámbito doméstico como internacional.
Obama ha cumplido hasta ahora con éxito la labor de eliminar el pesado lastre heredado de George Bush: los bancos han resucitado, la industria del automóvil vuelve a tener beneficios, la Bolsa está en tendencia predominante al alza, los abusos legales en aras de la guerra contra el terrorismo han acabado y EE.UU. recuperado gran parte de su prestigio internacional.
En lo que Obama no ha tenido éxito hasta ahora es en la definición precisa de su propia presidencia. Superada la etapa del contrapunto de Bush, falta saber qué aportará Obama a la historia de esta nación. Los conformistas europeos pueden entender que ya ha hecho suficiente, que un primer presidente negro representa en sí mismo un cambio. Pero conformarse es un verbo que no se conjuga en EE.UU., donde a Obama se le exige aún mucho más.
Las encuestas reflejan esa insatisfacción. Obama ha perdido algo más de diez puntos desde que asumió el cargo, el 20 de enero, y su respaldo oscila hoy entre el 50% y el 55%, positivo pero no grandioso. Ese descenso es más acentuado entre los votantes que se definen como independientes, que suelen ser, lógicamente, los menos ideológicos y los más exigentes a la hora de reclamar acciones, no palabras.
Ese es, por supuesto, el talón de Aquiles de Obama hoy por hoy: la falta de resultados tangibles para los ciudadanos norteamericanos. Un problema que se hace más ostensible al contraponerlo con la hermosa oratoria que el presidente ha exhibido desde el primer día. Los cambios se demoran (sanidad, energía), las promesas se matizan (inmigración, derechos homosexuales) y los plazos se extienden (Irán, Afganistán). Incluso en el terreno en el que el progreso es evidente (economía) se ve opacado por la lentitud en la creación de trabajo.
Se dice con frecuencia que Obama está descubriendo la dureza de gobernar, de hacer realidad los programas electorales. Es cierto. Las dificultades para el cierre de Guantánamo son la mejor prueba. Pero, más que eso, lo que ocurre es que Obama es un hombre templado de carácter y complejo intelectualmente a quien le gusta escuchar muchas opiniones diferentes antes de hacer una apuesta. Sus rivales interpretan eso como vacilación y le acusan, como en el caso de la guerra de Afganistán, de falta de decisión. Un líder primitivo y sectario tiene, en el fondo, más fácil la identificación de su gestión. Obama está todavía pendiente de definirla.
Eso puede llegar, en parte, con la consumación de algunas de las iniciativas por las que está batallando, especialmente la reforma sanitaria. Por lo que se sabe de la ley, sería una victoria descomunal.
Estamos apenas en los albores de lo que puede ser una revolución. Sólo con que una parte de lo que Obama ha propuesto a su país y al mundo se cumpliese, nos encontraríamos ante una figura para la posteridad. Pero también podríamos estar en los albores de una monumental decepción.
Los norteamericanos no han resuelto aún esa duda, y nadie es capaz de decir todavía si Obama será Roosevelt, el forjador de un nuevo país, o Carter, el honesto intelectual fracasado. Si será Johnson, con toda una obra malograda por el fiasco de Vietnam, o Reagan, el motor de una nueva era conservadora. Es aún pronto para emitir sentencia. La de Obama es una revolución pendiente.
No es grave eso para Obama. Pero sí lo sería que, dentro de 24 meses, cerca del ecuador de su mandato, su presidencia siguiera siendo una promesa.
Los principales temas en agenda
Se están produciendo cambios en el área de la educación, en el que la Casa Blanca puede también pronto apuntarse algún éxito relevante. Ha empezado ya en el Congreso el estudio de la reforma energética, que promete ser otra brutal batalla.
Aún no se sabe con certeza si Obama podrá cumplir su promesa de firmar una ley para la creación de un nuevo sistema de salud antes de final de año, pero es indudable que se está más cerca de ese objetivo de lo que jamás se ha estado en este país y que parece muy probable que el presidente pueda pronto celebrar su victoria.
Varios asuntos de las relaciones internacionales están también en proceso de maduración: la crisis nuclear con Irán, la firma de un acuerdo de desarme con Rusia y la creación de un marco de cooperación con China. Sobre todo, está por decidir el destino de la guerra de Afganistán. EL PAÍS DE MADRID
La cifra
50% Es el mínimo al que ha caído el respaldo a la gestión de Obama, que oscila entre el 50 y el 55%, 10 puntos menos que al asumir.
Solo usuarios registrados pueden comentar y/o denunciar. Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.
Si usted considera que se ha incurrido agravios o no se respeta el reglamento de esta sección, puede DENUNCIAR al autor. En ese caso, automáticamente ese mensaje desaparece y es enviado al correo del Administrador de Foros/Comentarios. El Administrador puede avalar su decisión o discrepar con ella, en cuyo caso el mensaje es restituido. Se advierte que la reiteración de violaciones al reglamento, tanto como la reiteración de Denuncias injustificadas, pueden determinar que el usuario sea borrado del registro, perdiendo sus privilegios por seis meses. El País Digital se reserva el derecho de editar los mensajes que usted envíe a los efectos de su mejor comprensión por otros usuarios.
En la tarde de hoy la fórmula oficialista se reunió con la bancada actual y electa del Frente Amplio para deliñar los pasos a seguir en la campaña de cara al bajotaje. Mujica calificó este encuentro del que también participaron ..
El uruguayo demostró todo su tenis -y algo más- al remontar un juego adverso ante Juan Carlos Ferrero, local en el ATP de Valencia y número 22 del mundo. Cuevas se llevó el juego por 2-6, 7-6(4) y 6-3.
El comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé, señaló ayer a EL PAÍS digital que hoy presentará en comisión el informe sobre todo lo ocurrido semanas atrás en el Penal de Las Rosas de Maldonado.
La selección uruguaya enfrentará el jueves a Irán, uno de los invictos del Mundial de Nigeria y el único equipo que aún no ha recibido goles. Los partidos por octavos comenzarán mañana.
El caso del contador Saúl Feldman y la magnitud del armamento encontrado en dos viviendas llevó a que el juez, Jorge Díaz, formara un equipo integrado por varias reparticiones de la Policía y por personal del Banco Central, la ..
El 28 de enero dará comienzo oficialmente el carnaval 2010 con el desfile por la avenida 18 de julio, mientras que el primero de febrero se iniciará el concurso. La prueba de admisión comenzará el 13 de noviembre y completará la ..
El senador electo Pedro Bordaberry visitará mañana el departamento de Maldonado, donde agradecerá el trabajo de sus militantes y explicará por qué votará a Lacalle en el balotaje.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.