Nueva York | Las elecciones de mañana en una pequeña circunscripción del Estado de Nueva York, y para elegir a gobernadores en Virginia y Nueva Jersey, constituyen un barómetro político para demócratas y republicanos al cumplirse un año del triunfo de Barack Obama.
Los republicanos tienen la mirada puesta en una elección local en el distrito 23 del Norte del Estado de Nueva York, donde se definirá un cargo vacante en la Cámara de Representantes en el Congreso federal. Lo que está en juego en esa elección es la vida del partido, opacada tras el triunfo de Obama: sólo un 36% de los estadounidenses dice simpatizar con la oposición. Asimismo, los conservadores podrían capitalizar electoralmente la crisis económica, el desempleo y la mala situación de la guerra en Afganistán.
Los demócratas, por su parte, estarán más atentos a lo que suceda en Nueva Jersey y Virginia, donde sus candidatos se postulan como gobernadores. Quieren medir la movilización de los electores para determinar si pueden o no contar en 2010 con el entusiasmo demostrado en 2008.
Según el estratega del ex presidente George W. Bush, Karl Rove, "las elecciones aportarán la prueba más tangible de qué tan fuerte es la contraofensiva (republicana) y qué tan temerosos tienen que estar los demócratas para 2010". Y agrega: "Para los republicanos parece que la esperanza y el cambio están en camino".
En 2010, un tercio del Senado, toda la cámara de Representantes y más de dos tercios de los cargos de gobernador volverán a ponerse en juego en las elecciones de mitad de mandato, cruciales para Barack Obama. AFP