PABLO MELÉNDREZ
La actuación de los juzgados penales está vinculada principalmente con hechos delictivos o otras situaciones violentas. Sin embargo, hay ocasiones en las que los indagados utilizaron el ingenio para cometer ilícitos que no están asociados actitudes agresivas, como por ejemplo en los casos de "estafa" o la "simulación de delito". De todos modos, por lo general, más tarde o más temprano, la maniobra es descubierta, y deriva en un procesamiento.
"El que a sabiendas denuncia a la autoridad judicial o policial, o ante la Junta Asesora en Materia Económico Financiera del Estado (Junta Anticorrupción) o ante un funcionario público el cual tenga la obligación de dirigirse a tales autoridades, un delito que no se ha cometido, o que simule los indicios de un delito en forma que proceda la iniciación de un proceso penal para su averiguación, será castigado con pena de tres meses de prisión a tres años de penitenciaría", señala con total claridad el artículo 179 del Código Penal.
Ese delito le fue imputado a un hombre que simuló haber sido rapiñado en momentos en que se encontraba en la camioneta de reparto de bebidas alcohólicas en la que trabaja como chofer.
Aseguró que mientras ordenaba la mercadería en el vehículo en la zona de La Teja a la espera de que su compañero entregara un pedido en un supermercado, sintió un golpe en la cabeza, tras lo cual le hurtaron el dinero de la recaudación que tenían hasta ese momento: $ 51.000. Dijo no saber quiénes ni cuántos eran los "delincuentes". El hombre hizo ese relato ante la perplejidad de su compañero. Minutos después pasó por el lugar un patrullero de la seccional de la zona, cuyos agentes fueron alertados sobre lo que supuestamente había ocurrido. En presencia de los dos policías, el chofer de la camioneta de reparto se comunicó con los responsables de la empresa a quienes informó que lo habían rapiñado.
Como es de rutina en casos de estas características, los policías consultaron a dos personas que estaban cerca del lugar donde se encontraba estacionada la camioneta con el objetivo de que, mediante su testimonio, surgieran datos que permitieran ubicar a los autores del asalto. Pero, lógicamente, los testigos señalaron que "no habían visto a nadie en la camioneta, ni adelante ni atrás, así como tampoco a nadie dándose a la fuga del lugar", según relata el fallo judicial que dispuso el procesamiento sin prisión del chofer de la camioneta por "simulación de delito".
A pesar de lo asegurado por los testigos, los policías acompañaron al hombre para que realizara la denuncia ante la seccional de la zona. Al ser interrogado por otro efectivo, el chofer de la camioneta repitió el relato de los hechos. Cuando se le preguntó dónde estaba guardado el dinero, dijo que se encontraba en un compartimiento debajo del tablero. Esa respuesta despertó la sospecha de que la rapiña no existió, porque ese lugar resultaba "inaccesible para cualquier persona que no supiera que estaba allí", señala el fallo.
Por ese motivo, los policías procedieron a revisar la camioneta, donde confirmaron su hipótesis: encontraron en una bolsa ubicada en el guardabultos de la parte trasera del vehículo, la totalidad del dinero supuestamente robado. Así, el chofer de la camioneta pasó ser el denunciado. En su declaración judicial el hombre "se desmorona, y admite haber realizado la falsa denuncia de rapiña, con la intención de apropiarse del dinero que tenía en custodia, para pagar unas deudas que tenía", dice la jueza en fallo.
Al filo de la ley
Procesamiento por simular rapiña
Ficha
Juzgado Letrado Penal 9° Turno de Montevideo.
Jueza: Gabriela Merialdo.
Fecha: 27 de octubre 2009.
Situación: chofer una camioneta de reparto simuló el robo del dinero de la recaudación con el objetivo de pagar deudas que tenía. Fallo: fue procesado sin prisión, ya que la Policía encontró en la camioneta una bolsa con los $ 51.000 que denunció le había robado en la zona de La Teja.