CANELONES | PATRICIA MANGO
Una casa de repuestos y taller mecánico fue asaltado en plena ruta 5 y las pérdidas son de miles de dólares para su propietario Jorge Scarone. Desde hace 50 años el comercio que fundó su padre está enclavado en esa importante ruta, en el kilómetro 37,600 en Juanicó. La casa de la familia Scarone está a 10 metros del local comercial y taller que a su vez, está precedido por una enorme explanada, siempre, con vista a la ruta. Por eso les extraña enormemente no haber escuchado el estruendo de un enorme vidrio cuando los ladrones lo rompieron para ingresar. Se presume que el robo ocurrió después de las 2 de la mañana. Es que hasta esa hora hubo gente en el taller y en la casa ubicada al fondo del local.
Scarone, se retiró a las 21 horas. Lo último que hizo fue arreglar el furgón 0 kilómetro de un cliente. Se dijo a sí mismo que "no son horas" de llamar y decidió postergar la entrega hasta ayer de mañana. Colgó la llave con el nombre del dueño como hace con todos los vehículos por cuestiones de organización. Ayer a las 8, cuando llegó al local lo primero que vio fue el vidrio roto, que supone fue cortado porque no estalló. Otro que había dentro del local, estaba afuera, apoyado en la pared. Ya entendió que había pasado lo peor. Corrió a ver la camioneta pero ya no estaba.
Habían roto el candado del portón de chapa con que lo cierra. Además le robaron hidrolavadora de US$ 1.500; siete pulidoras; siete taladros; baterías; cortadora de césped, siete cajas de dados (con palanca de fuerza), todas las llaves alemanas, potenciómetro, innumerables valijas con llaves, entre otras tantas cosas.
También le faltaron facturas viejas. "Las guardamos porque dice la DGI que hay que tenerlas" dijo el dueño a El País.
"ENTREGADO". Scarone y la familia sospechan que el robo fue "entregado" o que es gente de la zona que los conoce. Cuando los últimos familiares dejaron el lugar a las 2 de la mañana "todo estaba bien así que estaban esperando" que la casa quedara vacía. La familia no posee seguro y aunque no está avaluado el monto, estimaron en diálogo con El País que son varios miles de dólares. Como corolario, Scarone tampoco puede trabajar porque le llevaron las herramientas que le resultan imprescindibles para arreglar los vehículos. Se pregunta cómo va a hacer para poder reinstalarse y echar a andar el comercio que desde hace cinco décadas llevan adelante para vivir. La respuesta no es fácil.