Benedicto XVI envió un mensaje con motivo de los funerales de las 21 personas fallecidas a causa de un temporal que el 1 de este mes azotó la ciudad de Messina y sus alrededores, en el sur de Italia.
Invocó "paz eterna y vida sin fin para los difuntos", dio el pésame a los familiares de las víctimas y manifestó su cercanía a los heridos y a los sobrevivientes. "Se habló -dijo La Piana durante la homilía- de tragedia anunciada, estado de calamidad, calles desmenuzadas impracticables, enteras familias desplazadas, numerosos heridos, daños económicos ingentes, fondos asignados, luto nacional, funerales solemnes o de Estado".
La Piana dijo también que, "como sucede a menudo en circunstancias semejantes, se quiso polemizar, juzgar y condenar con suficiencia y presunción". "No conseguimos tolerar -agregó- la reiterada tentativa de instrumentalizar por enésima vez el drama de esta tierra nuestra y de esta amada gente".
Tras la lectura del mensaje papal, se leyeron los nombres de todos los muertos. Cada uno de los nombres pronunciados por el lector desató un fuerte y caluroso aplauso general.
Entre los numerosos políticos presentes al rito estaban el presidente del Senado Renato Schifani (en representación del jefe del Estado Giorgio Napolitano), el presidente de la Cámara de los Diputados Gianfranco Fini y el premier Silvio Berlusconi.
A los pies del altar había 21 ataúdes, entre ellos uno blanco de una niña de 5 años, cuyos hermanos de 2 y 6 años están desaparecidos. Los familiares de otras seis víctimas prefirieron celebrar funerales privados.
ANSA