Washington | El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votó en forma unánime ayer para extender por otro año el mandato de la fuerza liderada por la OTAN en Afganistán y urgió su pronto refuerzo. El Consejo de 15 miembros votó la resolución 1890 que "decide extender la autorización de la Fuerza Internacional de Asistencia para Seguridad (ISAF por su sigla en inglés)... por un período de 12 meses a partir del 13 de octubre de 2009", cuando expira el actual mandato.
El texto elaborado por los representantes de Japón también reconoce "la necesidad de reforzar la ISAF para que pueda cumplir con todos sus requerimientos operacionales, y al respecto llama a los estados miembro a contribuir con personal, equipamiento y otros recursos" para la fuerza.
En tanto, el presidente Barack Obama, en medio de las presiones de opositores y militares para que se manden más tropas al campo de batalla, señaló que enviará sólo los soldados necesarios para combatir a Al Qaeda, sin tomar tanto en cuenta al Talibán. Así lo precisó una fuente de su entorno.
El nuevo enfoque del equipo de Obama tiene lugar en momentos en que el gobierno está embarcado en una revisión intensamente debatida acerca de cómo reencauzar la guerra, iniciada hace ocho años y cada vez más impopular.
Aunque sus asistentes recalcan que la decisión definitiva del presidente demorará por lo menos dos semanas, la idea prevaleciente es que no tenderá a favorecer el refuerzo militar buscado por el comandante estadounidense en Afganistán, general Stanley McChrystal. Se dice que éste sugirió una serie de opciones para Obama, entre despachar 10.000 soldados más hasta -su firme preferencia-, unos 40.000.
REALIDAD. La estrategia que se gesta en el plan de Obama sobre el Talibán "no tolerará su retorno al poder", según dijo el alto funcionario. Pero Estados Unidos sólo luchará para impedir que el Talibán tome control del gobierno central de Afganistán -algo que actualmente está lejos de ser capaz- y que no ofrezca nuevo refugio en el país a Al Qaeda, agregó.
Inclinándose a la realidad de que el Talibán está demasiado arraigado en la cultura afgana como para erradicarlo, la Casa Blanca está preparada para aceptar algún papel de los talibanes en partes de Afganistán, dijo la fuente. Eso podría significar sentar las bases para que miembros del movimiento renuncien a la violencia con el fin de participar del gobierno. Incluso significaría ceder algunas regiones afganas a estos. AP y AFP