Dentro de veinte días se llevarán a cabo las elecciones nacionales y es importante que la ciudadanía tenga un conocimiento, tanto de fondo, como de forma, sobre la manera de actuar en ese día. En lo que tiene que ver con el fondo del asunto, cada ciudadano debe reflexionar seriamente y proceder de acuerdo a su saber y entender, teniendo en cuenta que el domingo 25 se define, en principio y salvo que tenga lugar una segunda vuelta el último domingo de noviembre, pero sólo para la fórmula presidencial, el futuro del país que se quiere para los próximos cinco años.
Ello obliga a tener presente que el domingo 25 de octubre se votará en una misma hoja de votación por un Presidente y un Vice Presidente de la República, los integrantes de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados y los miembros de la Junta Electoral, además de procederse a una doble ratificación plebiscitaria que podrá hacerse efectiva en una hoja blanca, sin lema, sublema, ni distintivo alguno, impresa con letras negras, donde se expresa la voluntad de votar por sí el proyecto que habilita el voto epistolar o por correspondencia desde el exterior de la República y se faculta a la Corte Electoral para instrumentar otros procedimientos. A la que se agrega otra hoja de color rosado, también impresa en tinta negra y con las mismas características, donde se pretenden anular cuatro artículos de la ley de caducidad del ejercicio de la pretensión punitiva del Estado, se tienen por no pronunciadas las resoluciones del Poder Ejecutivo que hayan incluido casos en la caducidad y se dispone que el Poder Judicial continuará de oficio la tramitación de las causas, como si estas nunca hubieran existido, no pudiendo invocarse en ellas ni la cosa juzgada ni la prescripción.
Todo esto conduce a la posibilidad de que se vote sólo por los cargos ejecutivos y legislativos, junto o no con las dos o una reforma; o sólo por las dos reformas o una, teniendo en cuenta que no existe la posibilidad de votar por el NO en contra de las reformas, sino que esa voluntad se manifiesta simplemente no agregando ni una ni otra de las hojas de plebiscito.
Lo que sí queda firme el 25 de octubre es la integración del Parlamento, por lo que la ciudadanía debe tener presente que ese día se conformará el respaldo parlamentario de quien logra conquistar la titularidad del Poder Ejecutivo.
Dos conceptos erróneos que se manejan y que es oportuno aclarar, tiene que ver, por un lado, con la obligatoriedad de votar en las elecciones, que puede hacerse efectiva también en blanco, y lo que ocurre con los plebiscitos, donde no es constitucional ni legalmente obligatorio votarlos, pero que se vuelve políticamente tal, para quienes no estén de acuerdo con ellos ya que la única forma que tienen de manifestarlo es votando sin incluir en el sobre ninguna papeleta de color rosado o blanco. El otro asunto que se plantea ha tenido su origen en filas frenteamplistas, donde varios adherentes o indecisos no están de acuerdo en acompañar con su voto a la fórmula presidencial, pero estarían de acuerdo con alguna de las listas que se presentan al Parlamento, lo que es prácticamente imposible de concretar, ya que todos los cargos van en una hoja única de votación y no se pueden separar.
En lo que tiene que ver con la elección a realizarse el 25 de octubre, debe tenerse presente también que el Presidente y el Vice para resultar elegidos sin segunda vuelta, deberán obtener la mayoría absoluta de votantes y que para determinarlo se computarán tanto los votos anulados como los en blanco y que los extranjeros no ciudadanos inscriptos en el Registro Cívico mediante certificado de residencia están facultados para intervenir en la elección pero no tienen derecho a votar proyectos de reforma constitucional, por lo cual deben votar necesariamente en calidad de observados. Finalmente, debe recordarse que los circuitos electorales serán en principio los mismos que se dispusieron para las pasadas elecciones internas, a los que corresponde agregar las mesas que se habiliten para los nuevos ciudadanos, que obtuvieran credencial cívica y que cumplieran dieciocho años entre el 28 de junio y el 25 de octubre. Con esta información y un análisis consciente de la responsabilidad del acto a cumplirse, que comprometerá por cinco años el futuro del país y de todos sus habitantes, los electores deberán asumir su función.