Carlos Maggi
No vi nunca en una campaña electoral, una resolución tan inmoral, tan cínica y tan suicida. Hasta ahora, Mujica hablaba y Astori corregía con la intención de suavizar el sentido de lo dicho. Y eso funcionó para bien del Frente, aun cuando Astori se equivocara.
Mujica dijo:
En la Justicia no creo un carajo… La Justicia tiene un hedor a venganza de la puta madre que lo parió.
Y Astori a la manera de un ventrílocuo, tradujo: Mujica no criticó al Poder Judicial uruguayo sino "al valor de la justicia como concepto general". Y la frase, libre del folklore verbal, parecía más tolerable; aunque sea mucho peor que un candidato a presidente desprecie el valor de la justicia en general, que el hecho de que se queje porque fue torturado por la espantosa justicia que ejerció la dictadura.
A esta altura, los nuevos hechos hacen imposible enmendar o suavizar.
La situación ha llegado a tal extremo, que el Frente Amplio proclama que su candidato será controlado para impedirle mostrarse tal cual es; no podrá decir qué piensa, ni soltar qué se propone.
Lo insólito es que con los líos que provocan sus declaraciones, el propio Mujica ha de pensar que su problema es la sinceridad. Lo mejor es no decir nada; callarse hasta ser presidente. Cada vez que dice lo que piensa sobre el secreto bancario, las AFAPs, los argentinos, el Partido Socialista o el Comunista ¡la tenencia de la tierra...! los compañeros y los votantes saltan despavoridos.
Todo indica que Mujica no va a contestar preguntas, ni admitirá debates ni entrevistas; dirá en los parques y las plazas textos consabidos y aburridos, previamente concertados.
Mujica pidió perdón por lo que dijo y promete simular más: mantener otra imagen (no la verdadera) ¡¡hasta las elecciones!! Después, cuando tenga el poder en sus manos (si se da esa posibilidad) va a volver a sus ideas y las va a aplicar.
Mujica y el Frente suponen que la mayoría de los uruguayos son imbéciles.
Montan una farsa para engañarlos y avisan que montan una farsa para engañarlos; y los uruguayos encantados, van y votan por el Frente; se hacen partidarios de ser trampeados… Es de no creer.
La doblez viene de origen; en el modo mediante el cual se logró la fórmula Mujica-Astori.
Hubo tratativas de arreglo amistoso, fueron y vinieron, hasta que Mujica dejó de implorarle a Astori que fuera su vice incondicional, hasta que Mujica se impacientó y escribió una esquela breve, cortando el diálogo. Entonces Astori cedió en todo y Mujica dijo, a la manera de un rey absoluto: 1) Astori mandará en materia económica. 2) Las inversiones son imprescindibles para aumentar las fuentes de trabajo. 3) Todo se va hacer para mantener la tranquilidad. 4) La inversión es la clave; no asustaremos a nadie.
Pero de pronto, a un reportaje fallido en La Nación, se suma el escándalo provocado por el libro de Alfredo García. Allí se comprueba que Mujica habló durante 14 reportajes y sus palabras fueron grabadas y eso está lleno de pasos en falso.
De común acuerdo con el director del Semanario Voces (una garantía de honestidad periodística) habían compuesto "Pepe Coloquios", un libro donde el candidato luce el modo campechano y acumula sus efectos preferidos: un buen paisano insobornable.
Pero sucedió lo menos pensado: en el trabajo que duró meses, el candidato del Frente Amplio dijo muchas inconveniencias y además, intercaló una de sus ideas de base: su proyecto sobre la propiedad de la tierra.
Es la primera vez, en esta campaña electoral, que Mujica desarrolla un tema de fondo. Habló de manera precisa y desaparecieron las malas palabras habituales (que son siempre las mismas, ocho o diez). Mujica, apartó el personaje pintoresco que encarna habitualmente y expuso con el tono de un gobernante, una convicción profunda. Es un proyecto nada improvisado, compartido; y como tal lo presenta:
- "Aquello de "la tierra para el que la trabaja", es propietarista. La tierra es de la Nación, es lo único casi estable.
No es cuestión que vivas atorrante arriba de la tierra y no hagas nada. Vamos a dejar usarla, pero usarla bien y que (quien la usa) pague una renta".
Compartió la opinión de su esposa, la senadora Lucía Topolansky, respecto a que la tierra no sea "un bien transferible", ni "una propiedad", sino "un bien de uso".
El Estado debe ser "el arrendador de la tierra".
"Acepto que las familias que trabajen las tierras posean "el valor de uso", pero tendrán que demostrar y adecuarse a determinadas condiciones."
COMENTO: La expropiación masiva de los inmuebles, requiere por supuesto, una reforma constitucional o un gobierno de fuerza que la imponga. Una mezcla de ambos procedimientos parece ser la solución venezolana, que está por aplicarse.
La reforma de la Constitución uruguaya fue prevista en el programa del Frente Amplio para el próximo gobierno. Se diría que ahora empieza a despejarse el contenido de esa reforma. Mujica es mucho más de lo que parece. Sabe lo que quiere y lo ha mostrado.
La interrogante después de esa noticia, recae en el vicepresidente, Danilo Astori, encargado de conducir la economía.
¿Serán aplicables sus soluciones moderadas, en medio del desbande que provocará el anuncio de la expropiación masiva?
El tinglado de unidad montado por el Frente Amplio para acarrear votos, se deshace. Vuelan trastos y bambalinas a los primeros soplos del candidato, porque esto no son meras palabras indebidas, esto es un plan movido por convicciones compartidas: y no es poca cosa arrasar la propiedad de la tierra y suprimir la herencia.
Las palabras ligeras pasan ligero; en cambio, las ideas profundas son imposibles de extirpar. Mujica no es partidario de nuestro modo de convivir. Se pone la carne de gallina, cuando Mujica se refiere seriamente a cuestiones doctrinarias; sus soluciones que no caben dentro del sistema republicano.
Cuando Mujica explica, no deja dudas. Aquí, en este punto preciso, empieza a entenderse el pánico que movió a la gente sensata, cuando se fundó el Frente Líber Seregni (seguramente, ellos conocen las ideas radicales de Mujica).
Despojar a todos los propietarios de sus propiedades inmuebles (de la casita modesta a la estancia millonaria), a cambio de nada, levantará resistencia. Digo a cambio de nada, porque ningún gobierno del mundo puede comprar por lo que vale, toda la extensión de su territorio.
Dejar a los hijos sin bienes, duele.
Desposeer a las empresas trae consecuencias imposibles de prever. Por causas mucho menores hay enfrentamientos nacionales o internacionales.
Muchos frentistas juzgan que el gobierno actual tuvo una buena gestión. Lo extraño es que esa gente piense que un gobierno de Mujica va a mantener los criterios del gobierno actual. Hay un abismo entre Mujica y Astori.
Mujica dijo: Yo, al presidente… no le doy pelota.
Vázquez contesta: Mujica dice estupideces.
COMENTO: El candidato quiere lo contrario de lo que quiso Seregni para su país: no quiere políticas de Estado, quiere conflagración; y lo dice. Por algo el Frente decidió taparle la boca y controlarlo.
Mujica tiene todo el derecho y la obligación de decir lo que realmente piensa; y nadie tiene el derecho de cambiar su discurso para engañar a los votantes.