|
||||||||
Se cumplen setenta y cinco años del nacimiento del mayor símbolo sexual de la cinematografía francesa
GUILLERMO ZAPIOLA
Alguna vez se dijo que era la principal fuente de divisas de Francia, por encima de la empresa Renault. Hoy Brigitte Bardot cumple 75 años, el estrellato quedó atrás, y solamente le interesan los animales de cuatro patas. Es todo un cambio.
Nacida en 1934, hija de un empresario amante del cine y de una madre que adoraba la moda, Bardot debutó muy joven como modelo, apareciendo desde 1952 en centenas de tapas de revistas. Ya había trabajado en varias películas menores, pero su imagen cinematográfica no estaba suficientemente consolidada hasta que su primer marido, el productor y director Roger Vadim (quien luego intentó explotar con desigual fortuna a otras damas "sexys" como Annette Stroyberg, Catherine Deneuve, Jane Fonda y Cindy Picket) la lanzó en un film de bajo presupuesto y enorme recaudación llamado Y Dios creó a la mujer (1956), que con el paso del tiempo se convertiría en el testimonio involuntario de los cambios de vida de toda una generación.
En su momento, el film de Vadim sirvió también para demostrar que una película sin mucho costo, hecha al margen de la "gran industria" francesa, y sin las pretensiones de "qualité" que lastraban a las películas de la generación anterior, podía ser un éxito comercial. De alguna manera le abrió paso a la más talentosa gente de la Nouvelle Vague (Chabrol, Truffaut, Godard, Rohmer).
Con Vadim y otros (Julien Duvivier, Claude Autant Lara, Christian Jacque, Louis Malle), Brigitte rodó unos cuarenta films en veinte años, y reiteró ese perfil "sexy" que hizo su fama, y que acaso se vio perjudicado más tarde por la irrupción de las permisividades de los años sesenta, que convirtieron sus audacias cincuenteras (algún desnudo, cierta promiscuidad, una amoralidad amortiguada por una dosis de ingenuidad) en un fenómeno un tanto obsoleto.
Una manera equivocada de acercarse a Brigitte es sin embargo reducirla a esa aura de moderado escándalo. Esa era, por supuesto, la especialidad de Vadim, un heredero muy derivativo de los libertinos franceses del siglo XVIII (no es casual que haya filmado, aunque sin Brigitte, una adaptación de Las relaciones peligrosas de Choderlos de Laclos), pero la propia Brigitte intentó ser algo más. Al igual que Marylin, una intérprete con talento tras su apariencia de bomba "sexy", Brigitte podía ser una comediante más que aceptable (ver Una parisién, Babette se va a la guerra o Adorable idiota), y no estaba necesariamente mal cuando asumía responsabilidades dramáticas. A La verdad de Clouzot , un drama judicial con toques "sexy", se le pueden reprochar muchas cosas (sobre todo el libreto), pero la labor de Brigitte no carecía de intensidad. Y cuando hizo para Louis Malle El amor es asunto privado desnudó algo de sí misma (y no necesariamente su cuerpo): el drama de la fama excesiva que impide la felicidad personal.
En su primer libro de memorias, Iniciales B.B., Bardot contó algo de eso: el infierno cotidiano de los paparazzi, los períodos de depresión y hasta su incapacidad para ocuparse de su único hijo, que creció con su ex marido, Jacques Charrier.
Su vida personal fue tormentosa. Tuvo cuatro maridos, varios amantes y muchos amigos. Fue puesta en la lista negra de las asociaciones conservadoras de la Francia de postguerra, que seguramente aprueban ahora su giro político aunque seguramente sigue sin importarle su preocupación por los animales
Bardot "siempre hizo lo que quiso, y eso es lo que incomoda", dijo una vez de ella la escritora Simone de Beauvoir, aunque habría que preguntarse qué opinaría la difunta compañera de Sartre con la evolución posterior de Brigitte a la vista. Cuando se retiró en 1973, la actriz anunció que se despedía del "mito Bardot", y desde entonces se consagró a defender a los animales y a denunciar las corridas de toros, la caza, y el uso de pieles en la moda. En 1986 creó su propia fundación dedicada a esas causas, a las que ha dedicado, además de su nombre, tiempo y dinero. También está muy preocupada porque Europa se está llenando de "no europeos", y no ha faltado quien la haya acusado de misógina, racista y xenófoba.
Para festejar su 75 cumpleaños, abrirá sus puertas en Boulogne-Billancourt, en las afueras de París, una exposición consagrada a ella, y llamada Los años despreocupados, con fotos, objetos y films de la actriz. El pasado "sexy" quedó atrás y lo que hay hoy son arrugas, defensa de animales y posturas polémicas, pero el mito no ha muerto del todo.
Brigitte continúa luchando por preservar una forma de vida digna para todas las especies existentes en la tierra, salvo la humana. Salven a las ballenas y que los coreanos no se coman a los perritos, pero viva el ultranacionalista Le Pen y que los inmigrantes ilegales en Francia se vuelvan nadando al África.
La más reciente actividad de la ex-actriz ha consistido en un llamado a un boicot internacional del jarabe de arce, producto emblemático de Canadá, para forzar a ese país a prohibir la caza de las focas, anunció el portal de internet de la asociación protectora de animales PETA.
"Está claro que el boicot comercial toca donde duele: en la cartera", escribió Brigitte Bardot en una carta publicada en PETA, añadiendo que una "reacción masiva y ética de los consumidores puede obligar a ciertos gobiernos y empresas a revisar su política".
La actriz, que acaba de cumplir 75 años, acusa a las autoridades canadienses de ser "cómplices de esas mciaciación protectora de animales PETA.
"Está claro que el boicot comercial toca donde duele: en la cartera", escribió Brigitte Bardot en una carta publicada en la página de PETA, añadiendo que una "reacción masiva y ética de los consumidores puede obligar a ciertos gobiernos y empresas a revisar su política".
Bardot acusa a las autoridades canadienses de ser "cómplices de esas matanzas" y de gastar "fortunas para apoyar a una industria moribunda que sin embargo mancha su imagen a los ojos del mundo". Todo indica que también le sigue preocupando la situación de los gorilas y los pingüinos.
Finanzas: Alguna vez se dijo que ella era la principal fuente de divisas de Francia.
Y Dios creó a la mujer - 1956
Ya había hecho cosas menores, pero esta película de su Pygmalión y explotador Roger Vadim lanzó realmente a Brigitte al estrellato. La mezcla de ingenuidad, sensualidad, inocencia y pecado que exudaba el personaje provocaron un impacto perdurable y crearon una estrella instantánea.
Babette se va a la guerra - 1961
Ya tenía un perfil de estrella "sexy", pero buscó la variedad. En esta aventura de la Segunda Guerra Mundial buscó ser una comediante para todo público, y los nazis la pasaron mal. Poco después, en La verdad (1960) de Clouzot quiso mostrarse "actriz dramática seria", con resultado discutido.
Shalakó - 1968
Uno de los últimos intentos de relanzar a Brigitte, ya veterana, como estrella de primera magnitud. Este `western` la reunió nada menos que con Sean Connery, y el elenco secundario era interesante, pero la película de Edward Dmytryk (básicamente "otra de indios y vaqueros") no logró superar un nivel de rutina.
| « volver |
![]() |
Al candidato nacionalista le indigna que digan que se está quedando, que va a media máquina, y apela a su historia de luchador ...
El cineasta franco-polaco Roman Polanski fue detenido el sábado, a raíz de una orden de captura norteamericana, al llegar a ...
Detuvieron a un grupo que se dedicaba a la caza y comercialización de especies prohibidas en ambas márgenes del río Uruguay. ...
Los egresados del área Ciencias Médicas son quienes perciben, en promedio, los mayores ingresos. En contraposición, los egresados ...
Brasil está empeñado en llevar a toda la región el modelo de televisión digital japonés que adoptó en 2006 y al que acaban de ...