PITTSBURGH | AFP Y
EL PAÍS DE MADRID
Nunca se vio a Irán tan vulnerable ante las grandes potencias. Ayer, tras conocerse la existencia en ese país de una segunda y secreta planta de material atómico, los líderes de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña alzaron su voz al unísono.
La advertencia, hecha pública en una comparecencia conjunta de los líderes de esas tres naciones, cobra todavía más fuerza al haberse producido un día después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una histórica resolución contra la proliferación nuclear. Y es una prueba más de que Irán se quedó solo y deberá decidir entre abocarse a acatar las reglas internacionales o arriesgarse al aislamiento o la catástrofe.
"El Gobierno iraní tiene ahora que demostrar con hechos su intenciones pacíficas o rendir cuentas a la comunidad internacional", advirtió el presidente de EE.UU., Barack Obama. El mandatario rehusó descartar la opción militar ante Irán, aunque aseguró que sigue privilegiando la diplomacia.
Duro y directo, el francés, Nicolas Sarkozy dijo que "todas las opciones deben estar sobre la mesa" para responder al comportamiento de Irán; mientras que el premier británico, Gordon Brown, anticipó que se acerca el momento de "más y más contundentes sanciones".
"Se trata del más urgente desafío al que hoy hace frente el mundo", agregó Brown. "Irán está conduciendo a la comunidad internacional por un camino peligroso", añadió Sarkozy. Aunque no apareció junto a ellos porque estaba reunida con el presidente ruso Dimitri Medvedev, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo luego que su país mantenía la misma posición que sus aliados.
Obama señaló que la reunión prevista para el próximo 1º de octubre en Ginebra entre representantes de Irán y de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EE.UU., Rusia, Francia y el Reino Unido), más Alemania, será la última oportunidad del régimen iraní de evitar medidas de represalia. Para ello, según dijo Obama, "tiene que colaborar total y extensamente con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)".
Obama se dedicó esta semana en Nueva York a una frenética actividad de búsqueda de la unidad contra Irán, y consiguió sumar a ese consenso a Rusia. "Cuando se utilizaron todos los instrumentos y no funcionaron, puede llegar a ser necesario el uso de sanciones", reconoció Dimitri Medvedev.
China parece mantener aún algunas reservas, pero Obama podría vencerlas en su visita de noviembre a Beijing, que coincidirá con la fecha en que las sanciones deberían de ser presentadas en el Consejo de Seguridad. El consenso parece más factible ahora, después de que la comunidad internacional se vio burlada por los planes secretos iraníes.
El AIEA confirmó ayer que el lunes había recibido una breve nota del Gobierno iraní comunicándole la existencia de "una planta piloto" para la producción de energía nuclear, sin aportar más detalles. Fuentes oficiales norteamericanas aseguraron ayer que el mensaje a la AIEA fue enviado después de que las autoridades iraníes descubrieran que esa planta había sido ya detectada por los servicios de espionaje occidentales.
El jefe de la Agencia Nuclear Iraní, Ali Akbar Salehi, aseguró ayer que la "instalación -nuclear- no es secreta y por eso fue anunciada a la AIEA". En tanto, el presidente Mahmud Ahmadinejad señaló que la nueva instalación nuclear es "perfectamente legal" y que su país no tiene reparos en que se realicen inspecciones. "No tenemos miedo", afirmó.