PERTH | Un tetrapléjico australiano, que ganó una larga batalla legal para dejarse morir rechazando alimentación, falleció ayer poniendo fin a una existencia que él mismo calificó de "infierno". Christian Rossiter, de 49 años, que estaba totalmente paralizado, murió de madrugada a raíz de una infección pulmonar en un centro médico de Perth, en el Oeste de Australia, precisó su hermano Tim.
El abogado John Hammond, que hace cinco semanas había ganado la batalla legal que permitió a Christian Rossiter rechazar todo tratamiento, consideró que su muerte constituye un "alivio". "Ganó el derecho de rechazar la alimentación y los medicamentos para poder morir si así lo deseaba", declaró. En un veredicto histórico, un tribunal dictaminó que Rossiter, un ex corredor bursátil aficionado a los deportes de aventura que quedó tetrapléjico a raíz de dos accidentes, tenía el derecho de rechazar ser alimentado.
"Soy Christian Rossiter y quisiera morir. Estoy prisionero en mi propio cuerpo. No puedo moverme y no tengo miedo a la muerte, sólo al dolor", indicó. "Es un infierno en vida" había manifestado a través de un tubo de traqueotomía durante los alegatos en la corte.
Rossiter estaba sometido a un tratamiento paliativo del dolor y había rechazado tomar los antibióticos contra una infección pulmonar que finalmente le provocó la muerte. "No tuvo que seguir el camino por el que luchaba, que era el de dejar de comer y beber hasta morir", comentó el abogado. AFP