De basurero ocupado a basurero

Basura. Sin el vallado, queda a la vista del público 360x220
Basura. Sin el vallado, queda a la vista del público
El País

Un terreno complicado. El baldío privado ubicado en pleno Cordón, a una cuadra del Ministerio de Salud Pública, era un foco de conflicto con varios vecinos por la basura existente en ese lugar, el mal olor y los ruidos molestos que generaban varias personas que ocupaban ilegalmente el terreno e incrementaban cada vez más el basural.

Por dos años, los vecinos de la cuadra que comprende la calle Juan Antonio Rodríguez, entre Guayabos y Rodó, han vivido junto a un basural que a principios de año fue limpiado por la Intendencia Municipal de Montevideo, utilizando una máquina excavadora y varios camiones.

Pero el peso de las ruedas dejó importantes surcos sobre la superficie barrosa del predio que se llenan de agua cuando llueve y demoran varios días en ser secados, siempre y cuando haya un intenso sol.

La semana pasada, una de las viviendas fue tirada abajo por los propios ocupantes. Algunos vecinos comentaban por lo bajo que estaba cerca una orden de desalojo judicial y uno de ellos afirmó a EL PAÍS digital que habló con una funcionaria judicial, quien se habría comprometido "a sacarlos".

Los ocupantes llegaron a ser más de una docena, pero en los últimos días se veían cuatro o cinco, cuidando en horas del día los coches estacionados. Pero al caer la noche se hacían sentir, ya que gritaban y tomaban alcohol hasta altas horas de la madrugada.

VIENTOS. En la madrugada del sábado, algunos gritos alteraron el relativo silencio de esa noche. La violencia con que el viento se presentó sobre esa zona de Montevideo, derrumbó el hogar existente y la mitad del vallado.

El sábado por la mañana, luego del temporal, también se escuchó la versión del desalojo. Esta vez fue un funcionario municipal que así se lo informó una persona que se encontraba dentro del terreno, cuando fue junto a una cuadrilla para sacar las chapas del vallado derrumbado de la vereda y juntarlas sobre el predio, confirmó a EL PAÍS digital una fuente de la IMM.

Con luz del día, quienes vivían allí comenzaron a llevarse todas las pertenencias que podían en carros tirados por ellos o caballos. Además, varios hurgadores pasaron por el lugar para sacarle provecho a todo aquello que tuviese algún uso; como el resto de las chapas del vallado que no había cedido a la fuerza del clima.

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Hoy, el baldío, junto a su basural y la laguna creada tras las últimas lluvias, están a simple vista de todos quienes pasan y con asombro miran hacia el interior del terreno, que es administrado por la Organización Gerwer, cuya oficina central queda a pocas cuadras del polémico predio.

Los vecinos esperan que haya culminado una lucha de más de dos años por normalizar una situación con riesgo sanitario. Por el momento se terminó un problema: los ocupantes. Pero queda la basura y el temor de que esta traiga insectos y ratas.

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