La fiesta del 1° de octubre en China no puede tener errores. El presidente Hu Jintao no lo toleraría. Por eso, se trabaja con dedicación en los ensayos hacia la celebración más importante del país: el Día Nacional. Y este año quizá se trate de los festejos más grandes de su historia, pues se cumplen seis décadas de la fundación de la República Popular. Los preparativos no cesan: la semana pasada, a la distancia, se podía oír los zumbidos de los tanques y los carros de misiles del Ejército, que ensayaban el desfile militar en la histórica Plaza de Tiananamen (además de los soldados, desfilarán 200.000 jóvenes). También se trabaja, como se hizo en 2008 en la antesala de los Juegos Olímpicos de Beijing, en embellecer esta urbe. Entre otras cosas, avenidas y calles serán coloreadas con 40 millones de flores. Otro punto de especial cuidado es el de la seguridad, sobre todo en las ciudades vecinas a la capital. Pese a lo impresionante de la fiesta, lo más impactante para los líderes chinos será la presentación de 52 armas fabricadas por la industria nacional.