Tacuarembó | José esteves
La ciudad se despertó ayer con la noticia de que en la cárcel departamental se había fugado un recluso. Lo curioso es que fue de la misma manera que lo habían hecho un par de presos el año pasado.
Entre las 19.30 y las 21 del jueves, José Maximiliano Ferreira López, oriundo de Rivera, se fugó de la cárcel luego de realizar un boquete (ver foto) en el pabellón número 3 y salir hacia el patio de la Casa de la Universidad. Lo que aún no se sabe es si salió por la puerta principal de esa institución, o si lo hizo saltando un muro lindero que da a un grupo de viviendas, saliendo por el pasillo que da también a la calle Joaquín Suárez a escasos metros del edificio de la Jefatura de Policía local.
Según datos recabados por El País el recluso fue procesado por comercialización de estupefacientes. Es un hombre de complexión normal y una estatura de 1,68. Se desconoce la vestimenta que tenía puesta.
La cárcel de Tacuarembó está ubicada en pleno centro de la ciudad, más exactamente en la calle General Artigas, entre 18 de Julio y 25 de Mayo, manzana que alberga a la Jefatura de Policía, a la Dirección de Investigaciones, a la Oficina de Violencia Doméstica y al Juzgado Letrado de Primer Turno.
Actualmente alberga a más de 80 reclusos entre hombres y mujeres. Al igual que en la fuga del año pasado la polémica quedó instalada por la ubicación del recinto carcelario y porque las paredes del mismo son de barro. Le bastó con una cuchara o un elemento similar para realizar el boquete.