Compartir tareas del hogar y la familia

| La mujer trabaja en promedio 7,2 horas afuera y 2,6 en casa. Hoy la familia y el hogar sólo funcionan bien en plural.

Ana María Abel

Lic. Ciencias Familiares

De un reciente estudio del Sernam (Servicio Nacional de la Mujer, Chile), se desprenden cifras interesantes: la mujer que se desempeña exclusivamente como dueña de casa, destina en promedio 6,5 horas diarias a la tarea. La que trabaja afuera, pasa 7,2 horas en otro trabajo y 2,6 horas diarias en casa. El hombre ocupa en promedio 8,59 horas diarias en un trabajo remunerado y 0,71 en las labores caseras. Para el 45% de las personas, hombres o mujeres, el momento más estresante del día es la vuelta a casa después del trabajo.

Teniendo en cuenta estos datos, Julia y Roberto, que se casan el próximo diciembre, proyectan desde ahora su diario regreso al hogar para que sea un tiempo de encuentro relajante y compartido. Han empezado a asistir a clases de Gerencia del Hogar: aprenden juntos a realizar y simplificar las tareas domésticas. Julia ha descubierto que a Roberto le gusta, y es un as, planchando camisas. Roberto ha comprobado que Julia lleva muy bien la contabilidad hogareña en una planilla Excel donde ambos pueden ingresar datos. Después, juntos, conversan sobre las medidas para conseguir ahorrar algo cada mes. Respecto a generaciones precedentes, las actitudes de los matrimonios jóvenes frente a las tareas de la casa han variado mucho. Janne Haaland Matlary, ex ministra de Relaciones Internacionales de Noruega, apunta una pista para entender estos cambios: "Somos diferentes porque estamos hechos así. Aunque históricamente el hombre definió el papel de las mujeres y en cierta medida lo construyó, la estructura social de roles ha propiciado la falta de participación del marido en la dinámica hogareña. En no pocas ocasiones es la mujer quien la fomenta por querer dominar en exclusiva su feudo tradicional, la casa".

Los cambios sociales de los últimos decenios junto a la "salida" de la mujer al mundo laboral hacen necesaria la "entrada" del varón en la casa. En situaciones nuevas, soluciones nuevas: los matrimonios del S. XXI no pueden plantear su proyecto de familia de la misma manera que a fines del S. XX. Hoy, la familia y el hogar sólo funcionan bien en plural. Cuando ambos comparten el cuidado de la casa y de los hijos, la vida familiar se puede compaginar muy bien con la doble jornada y los dobles papeles de padre-madre y trabajador/a. Si los dos trabajan fuera de casa, los dos se ocupan de ella: indistintamente plancha o cocina el que tiene más gusto o tiempo y así con los demás quehaceres. No hay reglas preestablecidas, se organizan de acuerdo a los trabajos y horarios de cada uno. Si cada matrimonio se adapta a las circunstancias con diálogo y comprensión, el hogar logra ser un espacio relacional donde el amor se hace presente no sólo a través del sentimiento sino también de la acción. Por otra parte, cada vez son más las empresas que reconocen la importancia de la flexibilidad horaria para hombres y mujeres, porque saben que este tipo de medidas atrae a los mejores profesionales sin incurrir en gastos extras, logrando mayor fidelización y rendimiento.

flia@iuf.edu.uy

La constancia en hábitos de estudio.

Para salvar un examen y aprender, no basta con asistir a clase ni estudiar de memoria la materia. Lo fundamental es la constancia en hábitos de estudio y la noche previa al examen, cenar y dormir bien para acudir a la prueba descansados.

Apoyar a los adolescentes.

Los adolescentes que quieren bajar de peso logran mejores resultados si cuentan con el apoyo familiar. La proximidad del verano hace que muchos jóvenes deseen bajar unos kilos. Empeñarse todos en lo mismo es muy efectivo siempre que no se convierta en una competencia.

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