Juan Oribe Stemmer
El Foro Económico Mundial ha publicado su informe sobre la capacidad de competir de los países, correspondiente al año 2009-2010. El Foro es una organización no gubernamental que tiene su sede en Suiza, y que reúne o está integrado por las mil principales compañías que funcionan a una escala global.
El miembro típico de la organización tiene un giro de cinco billones de dólares, aunque esto varía de acuerdo a la industria e incluso la región del planeta. Su lema es promover el espíritu de empresa en beneficio del interés público global. La asamblea anual del Foro se realiza en la ciudad de Davos y convoca a empresarios, políticos, expertos en diferentes disciplinas y periodistas.
Los informes anuales elaborados por el Foro examinan los numerosos factores que impulsan las economías nacionales, con la intención de determinar los aspectos que contribuyen a conseguir un desarrollo sustentable.
La capacidad de competir es definida como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país. La productividad, a su vez, determina el nivel sustentable de prosperidad que puede alcanzar cada economía.
En síntesis, las sociedades con una economía con mejor capacidad de competir también tendrán mejores niveles de ingreso por habitante. Y esa capacidad depende de un amplio conjunto de circunstancias.
El Informe elaborado por el Foro parte de la convicción de que la capacidad de competir depende de un conjunto de factores o, como los denomina el estudio anual, pilares. Incluyendo las instituciones de cada país, la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, los servicios de salud y de enseñanza, la enseñanza de tercer nivel y vocacional, la eficiencia de los mercados, las características del mercado financiero, la capacidad de adoptar nuevas tecnologías, el tamaño del mercado, el grado de desarrollo de la comunidad empresarial y la capacidad de innovar.
El desarrollo económico -reconoce el Informe- es un proceso complejo que abarca un conjunto muy amplio de elementos interdependientes, muchos de los cuales no suelen ser considerados como estrictamente "económicos", incluyendo factores inmateriales como los valores y la cultura de cada sociedad.
El resultado del estudio es un Índice de Competitividad Global que incluye 133 países.
Un examen del "ranking" revela que el tamaño de la economía de cada país, uno de los criterios utilizados para evaluar la capacidad de competir de cada economía, no es un factor excluyente.
De los veinte países mejor ubicados en el índice, diez pueden ser considerados países medianos o relativamente pequeños: incluyendo a Suiza, que ocupa el en el primer lugar, Singapur (3), Suecia (4), Dinamarca (5), Finlandia (6), los Países Bajos (10), Noruega (14), Austria (17), Bélgica (18) y Nueva Zelanda (20). A los que podríamos agregar Irlanda (25) e Islandia (26). Ello sugiere que, en última instancia, el desarrollo económico de un país depende del más escaso de todos los recursos: ni más ni menos que la famosa "materia gris" de sus habitantes.
El país más competitivo de América Latina es Chile (en el lugar 30), seguido muy lejos por Costa Rica (55), Brasil (56), Panamá (59), México (60) y Uruguay (65). La posición relativa de nuestro país ha mejorado en los últimos años. Sin embargo, nos queda mucho por hacer si deseamos alcanzar a los punteros de la región. Todo depende de nosotros mismos.
"Vivimos en un mundo cada vez más integrado y dinámico, en el cual los países compiten para avanzar en el espinoso camino del desarrollo."